Cancún, Quintana Roo, a 9 de marzo de 2021. – Una gran satisfacción es ver el compromiso de los laicos unidos a los sacerdotes para construir la Iglesia, una misión que nos toca a todos, señaló Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, Obispo de la Diócesis Cancún Chetumal, en la Casa Cural en Cancún.

Con una gran alegría, gozo y sobre todo sentir gratitud en el corazón, haber vivido la transición de Prelatura a Diócesis, precisó.

Consideró importante visitar las parroquias, capillas, iglesias, que, a lo largo de 50 años, se incrementaron de 5 a 70 parroquias, de las ha tenido la oportunidad de consagrar, bendecir, estar presente en la apertura de nuevas comunidades que se multiplican. Una satisfacción haber iniciado el Seminario Menor, el Introductorio, y con esfuerzo y pocos recursos económicos, haber concluido como un milagro el Seminario Mayor. Sin lugar a dudas una misión que nos toca a todos. El mayor gozo de un laicado dispuesto a construir la Iglesia de la mano de sacerdotes y obispos.

“Como una Iglesia más samaritana, misericordiosa y en salida más activa de laicos con rostro misionero”, es el camino a seguir marcado el Pontificado del Papa Francisco, la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) en su proyecto PDP (Proyecto Global de Pastoral), porque la Iglesia Particular es parte de la Iglesia Universal.Como buen samaritano acercarse a la gente con misericordia, atender sus patologías, enfermedades, en situación dolorosa física, espiritual y moral, golpeados por el sufrimiento, la pandemia, traumas, complejos, depresiones, angustias, nerviosismos. Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, nació un 4 de septiembre de 1949 en San José de Gracia, Michoacán, es el segundo de 8 hermanos, sus padres doña Eva Cárdenas y don José Rosario Elizondo.

Vocación

Uno de los momentos, es cuando cierto día un sacerdote visitó el colegio, para invitar a los niños entrar al seminario. Sin comprender en su primera impresión rechazó, porque le interesaba. Sin embargo, en cierta ocasión, al terminar la misa se disponía ir a la escuela, cuando su tía le dice –que el padre vino por ustedes–. Pensativo, recordó –si el padre vino por mí, yo si me voy, aunque mi hermano no quería ir– pero finalmente se fueron los dos, a Tlalpan, con el apoyo de su madre, aunque su padre no estaba muy seguro, su abuelita recomendó que debiera ir su hermano mayor, porque él, aun estaba muy pequeño.

Era costumbre de la época que para recibir la sotana después de concluir el Seminario Menor e ingresar al mayor, se les cambiaba el nombre. Triste, temeroso, con pavor y rostro de angustia, escuchaba gritar a los seminaristas, los nombres de Teófilo “el consentido de Dios”, Agapito “el escogido de Dios”, Crisóforo “el que lleva a Cristo”, Lázaro, – ¿Qué te parece Cristóbal o Crisóforo? -, aturdido porque él se llamaba Rosalío igual que su abuelito, pero seguro de que sería padre. Finalmente, el padre le dijo –¿Qué te parece Pedro Pablo?, cuando tú seas padre, todos te llamaran padre Pedro Pablo–.

Estudios, Trabajo pastoral, ordenación episcopal

Por cinco años estudio en el Seminario Menor de Tlalpan, un año en Conneticut, un año de Noviciado en Salamanca España, y dos años más en esta ciudad, un año de filosofía en Roma y otro año en la Universidad en Salamanca. Colaboró algunos años en pastoral de Saltillo Coahuila. Llegó a Roma a estudiar filosofía en la Universidad Gregoriana y teología en la Universidad de Santo Tomás. Se ordenó sacerdote un 24 de diciembre de 1982, de manos del cardenal Eduardo Pironio, siervo de Dios, un santo varón, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Roma.

Fue maestro de novicios dos años en Salamanca, tres años en Chile, tres años en Estados Unidos, tres años en la Ciudad de México, regresa a Chile, Estados Unidos, estuvo cuatro años en Dublín Irlanda en los diferentes noviciados de la Legión de Cristo, como religioso misionero. Era vicario de la parroquia de la Sagrada Familia, cuando recibe el anuncio de que sería el sucesor de Monseñor Jorge Bernal Vargas, con las palabras, –felicidades su ilustrísima sucesor–, una sorpresa que lo dejo aturdido, como zombi. En la noche ante el Santísimo, le dice al Señor, –aquí estoy, no me preguntaron, no me dijeron, no me consultaron, pero Tú sabes, Señor hágase en mí según tu Palabra–. Recibió la ordenación episcopal un 6 de octubre de 2004, de manos del Nuncio Apostólico Gussepe Bertello. Tomó posesión un 22 de noviembre de 2004.

Su preocupación es aumentar el número de seminaristas, presbíteros nativos, santos, celosos, incardinados a la Diócesis Cancún Chetumal, apacentados por su obispo. Agradece el gran apoyo de religiosos en su mayoría. Le agrada el compromiso de laicos, jóvenes misioneros, matrimonios que participan en grupos de pastoral familiar. Admira el carisma y espíritu emprendedor, celo pastoral concreto y especifico de los Legionarios de Cristo para abrir brecha en comunidades complejas, variadas de otras procedencias, tradiciones.

Una misión extraordinaria, providencial, crucial para el futuro de la fe, en el Diócesis Cancún Chetumal es la Pastoral de Comunicación y el Periódico de la Sagrada Familia, que a pesar de las dificultades, sigue adelante en la formación e información, con un desarrollo profesional, eficaz y una profunda evangelización para dar batalla en los medios de comunicación, redes sociales, difundir valores, vida, familia, concluyó Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, Obispo de la Diócesis Cancún Chetumal.

2 comentarios en «Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas»
  1. Excelente iniciativa por este Periódico católico.
    Dios les bendiga!
    Me gustó conocer sobre la vida de Monseñor Pedro Pablo; ver al Padre Luis Flota, quien estuvo en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Nicolás Bravo; homilías llenas de ejemplo de la vida cotidiana que invitan a reflexionar.
    Dios bendiga a todos los sacerdotes!

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