Buenos días. Hoy sor María Jesús nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
JESUS ES TU LUZ
Acabamos de cambiar la hora, retrasamos los relojes una hora, y esto nos permite ver unos atardeceres otoñales preciosos.
Hacia un lado empieza a asomar la luna, que hoy tocaba luna llena, impresionante de grande y clara.
Hacia el otro, los tonos rojizos del ocaso del sol, que son maravillosos y diferentes cada poco tiempo.
Entre estos dos espectáculos preciosos, el cielo gris plomizo, cargado de nubes, o amarillo brillante, despejado un poco más allá… Y las siluetas de las ramas de los árboles, que a veces adornan el fondo y otras lo ensombrecen.
Con este paisaje en la retina, llegaba a la oración de la tarde, Vísperas, y en una de las peticiones, nuestro ruego, después de dar gracias al Señor por el día que termina y alabarlo como Sol que ilumina nuestras vidas, era por todos los hombres, para que «todos lleguen a la luz que no conoce el ocaso».
¿Cómo será esa luz sin ocaso?
Todas nuestras luces terminan: se acaba la batería, se gasta un filamento… ¡El Señor, que es luz, no conoce el ocaso! Tiene que ser una maravilla.
Me dio una alegría tan grande:Todos estamos llamados a esta luz sin ocaso.
Que esta sea tu alegría en este día. Estamos llamados a una luz sin ocaso, estamos llamados a Jesús, que es la Luz del mundo.
Hoy el reto del amor es que cada luz que veas… te recuerde que esa luz es caduca y que Jesús, que es tu Luz, no tiene ocaso.
VIVE DE CRISTO
