Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
DE MI PROCEDEN TUS FRUTOS
Hace unos días, llegó un donante desconocido cargado con un montón de manzanas para nosotras. Según los descargaba, me explicó que tiene manzanos que él mismo recolecta para regalarnos sus frutos.
Me encantó su gesto, y es que, en su generosidad, el Señor me regaló comprender mejor lo que es una ofrenda gratuita de amor. Sí, porque nos los estaba regalando a nosotras, pero es que ni siquiera nos conocía, por lo que noté que aquella ofrenda… ¡era algo entre el Señor y él!
Y es que todo lo que hacemos puede convertirse en “algo entre el Señor y tú”. ¡Cuántas cosas al día hacemos de forma “automática”! Las hacemos porque tenemos que hacerlas, pero no terminamos de ser conscientes del valor que el Señor le da a todo ello.
Él mismo ha dicho: “Yo he venido para que tengáis Vida y Vida en abundancia” (Jn 10, 10). Pero entonces, ¿qué pasa con esas horas del día en que me toca hacer la colada? ¿O dónde está la abundancia para aquel que está enfermo? La vida en abundancia es una promesa del Señor, y Él nunca miente ni puede equivocarse. Por tanto, cuando no lo estamos viendo así es que no lo estamos mirando bien.
Cada instante de nuestro día tiene sentido porque Él está presente, derramando su Espíritu Santo. Y si encuentra en nosotros la acogida, siempre habrá fruto. ¡Como el árbol de manzanas de nuestro amigo!
Es el Señor quien nos ha puesto ahí, con eso por delante. Pues nuestra acogida de su Gracia está en buscarle ahí, en cuidarlo con todas las fuerzas que nos dé, en preguntarle qué quiere de nosotros ahí y dejar que “nos enseñe el camino de la vida” (Sal 15) en esas pequeñas cosas, que tienen un valor infinito.
Hoy el reto del amor es llevar a cabo lo que se te pide por delante con la certeza de que ahí te espera el Señor. También Él te regalará un frutal tan abundante como para llegar a repartir a los desconocidos.
VIVE DE CRISTO
