Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
| El pasado viernes 8 de mayo estuvimos frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la Ciudad de México. Y mientras caminaba hacia las oficinas para entregar las firmas, pensé en algo muy claro:Tú hiciste posible este momento. |

Porque cada firma entregada representaba a alguien que decidió no quedarse callado frente a un tratado impulsado en Naciones Unidas que podría tener consecuencias enormes para la libertad de expresión, la defensa de la vida y el derecho de los países a legislar sin imposiciones ideológicas.
Tus firmas ya fueron entregadas oficialmente.
Y las autoridades mexicanas ya saben que miles de ciudadanos están observando atentamente lo que ocurre en las negociaciones internacionales sobre el nuevo tratado de “Crímenes contra la Humanidad” que actualmente se discute en la ONU.
Quiero explicarte por qué esto importa tanto.
Originalmente, este tratado fue pensado para perseguir atrocidades gravísimas como genocidio, esclavitud y exterminio masivo.
Pero ahora distintos grupos y delegaciones internacionales están presionando para introducir conceptos ambiguos relacionados con “género”, “violencia reproductiva” y otras definiciones ideológicas que podrían abrir la puerta a interpretaciones extremadamente peligrosas.
¿El problema?
Que esos términos no tienen límites claros.
Y una vez incluidos dentro del derecho internacional, pueden terminar utilizándose para atacar a quienes defendemos la vida, la familia o simplemente la realidad biológica.
Están convirtiendo nuestras opiniones en delitos.
Si estas modificaciones pasan, decir lo que piensas sobre la familia o la biología dejará de ser un derecho y pasará a verse como un ataque.
Están usando la palabra ‘discriminación’ para silenciar a cualquiera que no esté de acuerdo con ellos, incluyéndote a ti.
Y aunque muchos medios casi no están hablando de esto, las implicaciones son enormes.
Porque este tipo de tratados no se quedan solamente en Nueva York o Ginebra.
Después terminan influyendo en leyes nacionales, decisiones judiciales, políticas públicas y sistemas educativos en países como México.
Por eso era tan importante actuar ahora.
Y por eso fuimos personalmente a entregar tus firmas.
No fue un gesto simbólico vacío.
Fue una advertencia clara:
Los ciudadanos sí están observando.
Y no aceptarán en silencio que conceptos ideológicos ambiguos sean incorporados en instrumentos internacionales con consecuencias legales tan profundas.
Mientras caminábamos hacia el edificio, una idea no dejaba de dar vueltas en mi cabeza: Ellos tienen organismos internacionales.
Tienen diplomáticos, burócratas y enormes estructuras políticas.
Pero nosotros tenemos algo que no pueden controlar fácilmente:
La voz de miles de ciudadanos decididos a defender sus libertades fundamentales.
Hicimos un pequeño video durante la entrega de firmas frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Puedes verlo dando clic en la imagen de abajo.
https://www.facebook.com/reel/1685754032568010
Y mientras las negociaciones internacionales continúan, una cosa queda clara:
No vamos a guardar silencio.
No vamos a desaparecer.
Y no vamos a dejar de defender la libertad, la familia y la verdad.
Gracias por estar con nosotros en esta lucha.
Ximena García, Elisa Bonilla y todo el equipo de CitizenGO
P.D. El pasado 8 de mayo tus firmas fueron entregadas oficialmente en la Secretaría de Relaciones Exteriores en Ciudad de México.
Pero las negociaciones del tratado continúan dentro de Naciones Unidas.
