Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
“SOPLA FUERTE”
Esta temporada tenemos el jardín más bonito que nunca: varias hermanas han estado recogiendo unas zonas, limpiando otras, tenemos el huerto lleno de frutos…
Y estos días de vacaciones, no sabemos cómo, una hermana logró convencernos a un montón de nosotras para que ayer saliéramos juntas a arreglar una parte del jardín. ¡Es una conquistadora de primera!
A mí me tocó coger la sopladora para limpiar los caminos. Es una máquina que, como su nombre indica, sopla con fuerza gracias al motor que tiene. En poco tiempo limpia lo que se tardarían horas en limpiar con un escobón.
Pero, además, como el motor tiene mucha fuerza, va levantando el musgo viejo incrustado, las piedras del camino, el barro seco que se había pegado sobre el cemento… ¡Lo levanta todo, recuperando el camino original!
Me quedé maravillada: el Señor me mostraba “in situ” lo que hace su Espíritu Santo cuando le dejamos entrar en nuestro corazón. Sopla con fuerza para levantar de nosotros todo aquello que se nos ha quedado incrustado, para espantar todo mal, y nos devuelve al proyecto original del Señor sobre nosotros.
Cuando el jardín está bonito y ordenado, como se suele decir, “el orden llama al orden”. Por eso, a aquella hermana no le costó tanto movernos a todas para acudir, porque, en el fondo, el ser humano siempre anhela más. Y, cuando descubrimos la belleza, algo dentro de nosotros nos mueve a cuidarla y conservarla.
Esta es una de las obras que realiza el Espíritu del Señor en nosotros: devolvernos a la belleza que el Señor ha puesto en nosotros. Recuperarnos para Cristo y hacernos libres para vivir de Él. El Señor está siempre preparando nuevos caminos para nosotros; nos llama a una renovación constante que nos impida conformarnos con “lo de siempre”. Él nos mueve a pedir y buscar más.
Hoy el reto del amor es cuidar esa zona de casa que atañe a todos. Es contagioso: si uno comienza, los demás van detrás. También con el Espíritu sucede igual: si uno se deja transformar, los demás querrán más.
VIVE DE CRISTO
