Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Julio de 2025, al interior de la Parroquia de San Juan Bautista y Santuario de Nuestra Señora del Carmen, el murmullo de la gente se mezclaba con los rezos, el sonido de los pasos sobre la escalinata y el resplandor cálido de los cirios encendidos. Entre columnas doradas y bóvedas iluminadas, el templo parecía convertirse en un refugio donde cada persona llegaba cargando algo en el corazón.

La fotografía muestra la larga fila de fieles subiendo lentamente al altar principal, donde se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Carmen dentro de su nicho de cristal.
Algunos avanzaban en silencio; otros, con lágrimas discretas o las manos apretando un escapulario. Cada escalón representaba algo distinto para quien lo recorre: una promesa, una petición urgente, el agradecimiento por una enfermedad superada, por un familiar que regresó con bien o la esperanza de encontrar consuelo en medio de las dificultades de la vida.
Durante las fiestas patronales del 16 de julio, una tradición que continúa hasta nuestros días, cientos de personas llegan a Catemaco desde la sierra, pueblos cercanos y distintos puntos de la República para acercarse a la Virgen.
Muchos esperan durante horas para permanecer apenas unos segundos frente a la imagen sagrada. Ahí, entre rezos y miradas emocionadas, es común entre los creyentes la tradicional “limpia” con ramitos de flores y albahaca, realizada como un acto de fe y protección espiritual.
El aroma de la albahaca fresca se mezcla con el humo de los cirios y el calor de un templo lleno de promesas, recuerdos y esperanza.

Aunque hoy esta estructura que aparece en la imagen ya no forma parte del interior del santuario, la devoción a la Virgen del Carmen continúa viva.
Cada julio, la fe vuelve a reunir a generaciones enteras que caminan hacia la Virgen con las mismas promesas y el mismo deseo de acercarse a la imagen sagrada. Cambian los espacios, pasan los años y las generaciones, pero hay tradiciones que permanecen profundamente unidas a la memoria y al corazón de Catemaco.
…
