Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Si puedes hacer algo por tus difuntos, el máximo sufragio es ofrecer la Santa Misa por su alma, además de rezar el Santo Rosario, oraciones y ofrecimiento de los pesares del día.

  • Dales Señor, el descanso eterno y que brille para ellos la luz perpetua.

El libro del Eclesiastés 12, 5—7, dice: «el almendro comenzará a florecer, la langosta resultará una carga y la alcaparra no servirá para nada. Pues el hombre va a su hogar eterno, y en la calle se escucha ya a los que lloran su muerte.»

  • Acuérdate de tu Creador ahora que aún no se ha roto el cordón de plata ni se ha hecho pedazos la olla de oro; ahora que aún no se ha roto el cántaro a la orilla de la fuente ni se ha hecho pedazos la polea del pozo. Después de eso el polvo volverá a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio. Mira el siguiente video:

Los días 28, 29, 30 y 31 de octubre, 1° y 2 de noviembre se celebra la tradición más emblemática en México, el día de muertos, una mezcla raíces sincréticas e idiosincrasia bien arraigadas, de origen prehispánicas y católicas que le da identidad al país.

La Iglesia católica celebra a todos los santos y honra a los niños fallecidos el día 1°, mientras que, el 2 de noviembre recuerdan a los Fieles Difuntos (adultos muertos), colocando altares, ofrendas, fotos, agua, sal, copal, comida favorita, pan de muerto, calaveritas de azúcar, en cada hogar.

  • Además de que, no puede faltar la flor de cempasúchil cuyos pétalos y aroma guían las almas al altar.

Miles de familias visitan el campo santo (cementerio), limpian y adornan las tumbas de sus familiares con veladoras y flores. Un festejo declarado Patrimonio inmaterial de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

  • La población en México es jovial, divertida, alegre, por todo sonríe y, hasta se mofa, haciendo chistes hasta de la muerte.

Para muchos la muerte es mucho más democrática que los partidos y gobernantes, ya que no distingue entre ricos y pobres, razas, colores, creencias religiosas o políticas pues a la hora de partir a todos se lleva por igual.

Reír, mofarse, burlarse, y hasta un culto le rinden algunos. Pero, ¿qué es la muerte? Para entender la muerte, primero debemos conocer ¿qué es la vida?, la respuesta nos la da el Génesis 2, 7 y dice «entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra y sopló sobre su nariz, aliento de vida para que el hombre fuera un ser viviente».

Mientras que Génesis 2, 15—17 dice «cuando el Señor Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivará, le dio esta orden puedes comer del fruto de todos los árboles del jardín, menos del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque del fruto de ese árbol el día que comieres, ciertamente morirás.»

Dios creó al hombre: varón y mujer y les dio vida en abundancia no para morir, sino para vivir; pero por la desobediencia entró el pecado y la muerte. Hay muchos puntos encontrados sobre la existencia de la muerte, ya que unos rinden un culto inadecuado, pero lo que, si es cierto es que nadie escapa de ella. Debemos de entender que la muerte no es una persona sino un estado de la persona, la muerte no tiene poder, pero el diablo sí, además la muerte es solo la transición de la vida terrena a la vida eterna.

Más explícito, al crear Dios al hombre lo hizo con polvo, tierra para formar al varón—mujer, y para que tuviera vida le dio su Soplo que es el aliento de vida, por lo que, al morir, a la Tierra deberán retornar es decir, cuando el Soplo (alma o espíritu) regrese al Padre.

El cuerpo terreno vuelve al polvo del cual fue tomado, mientras el alma regresa a Él. Ahora tampoco debemos olvidar que, Jesús, Dios hecho Hombre, venció a la muerte, resucitando con poder y gloria al tercer día de su crucifixión para rescatarnos del poder de las tinieblas y salvarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte. 

Todo es una prueba de su amor misericordioso para la humanidad, que llora al morir un ser querido que se nos adelanta, pero ¿por qué llorar? Llorar es natural en el ser humano, porque las lágrimas sirven para desahogarnos, sacan nuestras penas, enjugan nuestras ventanas al mundo exterior ya que los ojos reflejan la pureza de nuestra alma.

Llorar por un ser querido, amigo, etc., tendría que ser motivo de alegría más qué de tristeza, porque al fin cada uno se encontrará con el amor misericordioso de Dios dependiendo como haya vivido.

  • Por eso y antes de llegar el momento de partir, es necesario prepararnos, escuchar y participar de la Santa Misa por lo menos cada domingo, confesar nuestros pecados para poder comulgar y recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sacramento de amor instituido por nuestro Señor Jesucristo que nos prepara para llegar a la Presencia Divina del Padre y encontrar la luz eterna fuera del tiempo y del espacio o del no tiempo y del no espacio. 

Preparación que debe de ser mientras nuestra Alma o Soplo Divino (inmaterial) permanece en nuestro cuerpo terreno (material), es decir mientras tengamos vida. (Escrito: 3 de noviembre de 2009). 

  • Una oportunidad para recordar con cariño a quienes partieron, es confiarlos a la misericordia de Dios y mantener viva la esperanza de volver a encontrarnos.

Triduo por nuestros seres queridos difuntos, (del 31 de octubre al 2 de noviembre), tres días para recordarlos y rezar por ellos desde la fe y la esperanza que nos da el Señor Jesucristo. Inscríbete a través de este enlace:

https://hozana.org/es/comunidad/12216-triduo-por-los-seres-queridos-difuntos/landing?&utm_source=bdd_hozana_es&utm_medium=mailing&utm_content=2026_10_27&utm_campaign=12216-triduo-por-los-seres-queridos-difuntos

Fuentes:

La Santa Biblia Católica

Foto principal: Cansahcab, tierra de leyendas

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