Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

¿Un católico puede poner ofrenda el día de muertos?

Lo que todo católico debería saber antes de colocar su ofrenda.

Cada año, cuando se acerca el Día de Muertos, surgen preguntas que vale la pena responder desde nuestra fe. ¿Es pecado poner una ofrenda? ¿Si creemos que nuestros difuntos están con Dios, para qué los recordamos? ¿De verdad regresan a comer? ¿Qué elementos debemos evitar?

Vamos por partes.

𝟏. «¿𝐓ú 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐩𝐨𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟𝐫𝐞𝐧𝐝𝐚 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐜𝐚𝐭ó𝐥𝐢𝐜𝐨?»

No necesariamente. La Iglesia no prohíbe automáticamente una ofrenda como expresión cultural, familiar y de recuerdo de quienes han fallecido.

Una fotografía, flores de cempasúchil, una vela o algún alimento que nos recuerde a un ser querido pueden expresar cariño, gratitud y memoria. Sin embargo, es importante distinguir entre recordar a nuestros difuntos y atribuir a los objetos poderes sobrenaturales.

La pregunta no es solamente qué colocamos, sino qué significado le damos y qué creemos al hacerlo.

 𝟐. «¿𝐄𝐧𝐭𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐪𝐮é 𝐩𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐢𝐝𝐚? ¿𝐀𝐜𝐚𝐬𝐨 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐨𝐬 𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐫?»

Aquí está una de las diferencias más importantes.

La fe católica no enseña que las almas de nuestros difuntos regresen cada año a alimentarse de los platillos que les gustaban. La comida de una ofrenda puede conservar un significado afectivo y cultural, pero no es alimento para las almas ni un medio para hacerlas regresar.

Podemos colocar el pan que le gustaba a nuestro abuelo como un recuerdo de las comidas compartidas con él, sin creer que su alma vendrá a consumirlo.

Recordar a alguien mediante sus gustos no es lo mismo que creer que su espíritu regresa para disfrutar de ellos.

𝟑. «¿𝐘 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮é 𝐫𝐞𝐳𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐭𝐮𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐬𝐢 𝐝𝐢𝐜𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐲𝐚 𝐞𝐬𝐭á𝐧 𝐜𝐨𝐧 𝐃𝐢𝐨𝐬?»

Porque no podemos asegurar por nuestra cuenta cuál es la situación definitiva de cada persona ante Dios.

La Iglesia enseña que quienes mueren en la gracia y amistad de Dios, pero todavía necesitan una purificación final, pueden recibir ayuda espiritual mediante nuestras oraciones.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en los números 1030—1032, explica esta enseñanza y recomienda especialmente ofrecer por los difuntos el sacrificio eucarístico, además de otras oraciones y obras de piedad.

  • 𝑳𝒂 𝑺𝒂𝒈𝒓𝒂𝒅𝒂 𝑬𝒔𝒄𝒓𝒊𝒕𝒖𝒓𝒂 𝒅𝒊𝒄𝒆:

«Es una idea santa y piadosa orar por los muertos para que sean liberados del pecado» (2 Macabeos 12,46).

Por eso los católicos celebramos la Misa por nuestros difuntos, rezamos por ellos y visitamos sus tumbas. No porque creamos que están condenados, sino porque confiamos en la misericordia de Dios.

 𝟰. «¿𝗤𝘂é 𝗰𝗼𝘀𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮𝗿 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝘁ó𝗹𝗶𝗰𝗼 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗼𝗳𝗿𝗲𝗻𝗱𝗮?»

No existe una lista universal de objetos que convierta automáticamente una ofrenda en pecado. Lo importante es su significado y el uso que hacemos de ellos. Sin embargo, debemos evitar prácticas contrarias a la fe:

  • 𝐈𝐧𝐯𝐨𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐨𝐬 𝐨 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐧𝐭𝐚𝐫 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐠𝐫𝐞𝐬𝐚𝐫. La fe católica no enseña que debamos llamar a las almas para que vuelvan a nuestras casas.
  • 𝐂𝐨𝐧𝐬𝐮𝐥𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐬𝐩í𝐫𝐢𝐭𝐮𝐬, 𝐫𝐞𝐜𝐮𝐫𝐫𝐢𝐫 𝐚 𝐦é𝐝𝐢𝐮𝐦𝐬 𝐨 𝐩𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐬𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐟𝐚𝐥𝐥𝐞𝐜𝐢𝐝𝐨𝐬. El Catecismo, en el número 2116, rechaza expresamente la evocación de los muertos como práctica adivinatoria.
  • 𝗔𝘁𝗿𝗶𝗯𝘂𝗶𝗿 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗺á𝗴𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗼𝗯𝗷𝗲𝘁𝗼𝘀. Una vela no obliga a un alma a visitarnos; las flores no abren un portal al más allá; la comida no alimenta espiritualmente a los difuntos por el simple hecho de colocarla en un altar.
  • Confundir las tradiciones con los sacramentos. Ninguna ofrenda sustituye la confesión, la Eucaristía, la Misa por los difuntos ni la oración.
  • La muerte es un estado de la persona, no una persona. Dar culto a la muerte como si fuera una divinidad o una fuerza a la que debemos someternos. Para el cristiano, la esperanza está en Jesucristo, muerto y resucitado, no en poderes ocultos. 

5. «𝗘𝗻𝘁𝗼𝗻𝗰𝗲𝘀, ¿𝘂𝗻 𝗰𝗮𝘁ó𝗹𝗶𝗰𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿 𝗳𝗹𝗼𝗿𝗲𝘀, 𝘃𝗲𝗹𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮𝘀, 𝗳𝗼𝘁𝗼𝗴𝗿𝗮𝗳í𝗮𝘀 𝘆 𝗽𝗮𝗻?»

Sí, pueden tener un significado cultural y familiar compatible con la fe católica, siempre que no se les atribuya un poder mágico ni se utilicen como parte de prácticas contrarias a ella.

Una fotografía nos ayuda a recordar. Las flores pueden expresar amor. Una vela puede recordarnos la luz de Cristo. El pan puede evocar la mesa familiar.

Pero hay algo todavía más importante: si queremos honrar verdaderamente a nuestros difuntos, oremos por ellos y vivamos el amor que nos enseñaron.

  • 𝟲. «¿𝗬 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗻𝗰𝗲𝘀 𝗾𝘂é 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗼𝗳𝗿𝗲𝗻𝗱𝗮 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗳𝗲?»

Más que buscar una lista obligatoria de objetos, podemos darle un sentido cristiano:

  • Un crucifijo o una imagen de Cristo resucitado, como signo de nuestra esperanza.
  • Fotografías de nuestros familiares, para conservar su memoria con cariño.
  • Flores y una vela, como expresiones culturales de amor y recuerdo.
  • La Sagrada Escritura, para meditar en la promesa de la vida eterna.
  • Una oración por los difuntos, un Rosario o la intención de ofrecer una Misa por ellos.

No son elementos obligatorios ni una fórmula para obtener favores sobrenaturales. Lo esencial es que nuestra tradición esté iluminada por la fe.

  • 𝐋𝐀 𝐃𝐈𝐅𝐄𝐑𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐄𝐒𝐓Á 𝐄𝐍 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐏𝐄𝐑𝐀𝐍𝐙𝐀

Los católicos no recordamos a nuestros difuntos porque creamos que la muerte tiene la última palabra. Los recordamos porque los amamos, agradecemos lo que compartimos con ellos y creemos en la promesa de Jesucristo:

  • «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá» (Juan 11,25).

Nuestra esperanza no consiste en que las almas regresen cada año a nuestras casas, sino en que Dios tiene poder sobre la muerte y nos llama a la vida eterna.

  • Por eso, si colocas una ofrenda, hazlo con amor, con respeto por tus tradiciones y con una fe bien formada. Y no te quedes solamente en los adornos: reza por tus difuntos, ofrece la Santa Misa por ellos y confía su vida a la misericordia de Dios.

Señor Jesús, recibe en tu misericordia a nuestros familiares y amigos difuntos. Concédeles el descanso eterno y fortalece nuestra esperanza en la resurrección. Amén.

Fuentes para profundizar: Catecismo de la Iglesia Católica, números 1030-1032, 2111 y 2116; 2 Macabeos 12,46; Juan 11,25.

¿Qué otras dudas tienes sobre el Día de Muertos y la fe católica? Compártelas con respeto; aprender juntos también es una forma de crecer en la fe.

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