Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
La idea de que María Magdalena fue una pr0stituta no proviene directamente de los evangelios, sino de una interpretación que se consolidó siglos después, especialmente a partir de un sermón del papa Gregorio I, conocido como Gregorio Magno.
En el año 591 d.C., durante una homilía, Gregorio hizo una asociación que marcaría profundamente la tradición cristiana occidental. Él fusionó en una sola figura a tres mujeres distintas mencionadas en los evangelios:
Primero, la “mujer pecadora” del Evangelio de Lucas (Lucas 7:36-50), que unge los pies de Jesús y los seca con su cabello. El texto nunca especifica qué tipo de pecado cometía, pero la tradición popular tendió a interpretarlo como de índole sexual.
Segundo, María de Betania, hermana de Lázaro y de Marta, quien también unge a Jesús en otro pasaje.
Y tercero, María Magdalena, de quien los evangelios dicen únicamente que Jesús expulsó de ella siete demonios (Lucas 8:2), pero sin vincularla con ningún tipo de prostitución.
Gregorio, al unir estas tres figuras en una sola, concluyó que María Magdalena era esa “mujer pecadora”, y en el imaginario de la época, ese término se interpretó como sinónimo de prostituta. Así, sin evidencia textual directa, se estableció una identificación que se volvió dominante durante siglos en la Iglesia occidental.
Esta interpretación tuvo un enorme impacto cultural y religioso. Durante la Edad Media y el Renacimiento, María Magdalena fue representada frecuentemente como una mujer arrepentida de vida licenciosa, símbolo del pecado redimido. Sin embargo, en los textos bíblicos ella aparece más bien como una seguidora cercana de Jesús, testigo clave de su crucifixión y la primera en verlo resucitado según el Evangelio de Juan.
Con el paso del tiempo, los estudios bíblicos y teológicos comenzaron a cuestionar esta fusión. Finalmente, en 1969, la Iglesia Católica, tras el Concilio Vaticano II, corrigió oficialmente esta interpretación en su calendario litúrgico, separando nuevamente a estas figuras y eliminando la identificación de María Magdalena como prostituta.
