Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

  • Las fiestas en diciembre que abarcan desde el inicio de mes pasando por las posadas, Navidad, fin e incio de año, deberían de ser para convivir con sinceridad, amor y unidad, pero muchas veces es pura fachada. 
  • Se dice «paz» pero se guardan rencores, odios, resentimientos, se habla de familia mientras se ignoran todo el año, y se presume generosidad solo porque la fecha lo amerita.
  • En estos días se reparten abrazos que no se vuelven a dar, falsas promesas y palabras aduladoras que duran lo mismo que las luces encendidas. 
  • Todo parece perfecto por unas horas, pero cuando termina la fecha, cada quien vuelve a ser exactamente lo que era.
  • No es que las fiestas decembrinas sean malas, lo que da tristeza es la falsedad, la hipocresía con la que mucha gente vive. El amor no debería ser de temporada, ni el perdón por compromiso social. 
  • Si los valores solo aparecen un día al año, entonces no son valores, son un disfraz.
  • Tal vez la verdadera celebración empieza cuando dejamos de fingir y empezamos a vivir con coherencia, incluso cuando no hay regalos, fotos ni miradas.

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