Redacción/PERIODICO SAGRADA FAMILIA

  • El Día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio hagiográfico del cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.

La Iglesia venera a los Santos Inocentes como los primeros mártires cristianos. En el rito romano, la celebración tiene grado de fiesta y se encuentra incluida en el calendario romano general.

  • De los evangelios canónicos, el único que lo relata es el Evangelio de Mateo (Mt 2, 16-18).

El relato trata sobre la orden que diera Herodes I el Grande de ejecutar a los nacidos en Belén menores de dos años. Según el pasaje de Mateo, Herodes dio la orden al verse engañado por los Sabios del Oriente (Reyes Magos) que prometieran proporcionarle el lugar exacto del nacimiento de Jesús. Mateo dice que este acontecimiento cumple con la profecía de Jeremías (Jer 31, 15).

  • Entonces Herodes, al ser burlado por los magos, enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.», Evangelio de Mateo 2, 16-18

Jeremías hace referencia en su Libro (Jeremías 31:15) (Jeremías 31:14 en la Biblia hebrea): «Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Se oye una voz en Ramá, llanto y gran lamentación, Raquel llora por sus hijos y no quiere ser consolada, porque ya no existen» (Mateo 2:17–18). La relevancia de esto para la masacre no es evidente de inmediato, ya que los siguientes versículos de Jeremías hablan de esperanza y restauración.

  • En los días consecutivos a la Navidad, celebramos la memoria de los compañeros de Cristo: Esteban, mártir en el deseo y en la realidad; Juan, mártir en el deseo pero no en la realidad; los Santos Inocentes, mártires en la realidad, pero no en el deseo. No solo forman el más inmediato cortejo del Cordero degollado, sino que son sus cooperadores en la eficacia victimal. José María Cabodevilla

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido Protegido