Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
- Yo sé todo lo que haces. Sé que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero como eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Ap 3, 15—16).
La tibieza queda manifiesta en la falta de fervor y de espíritu de conversión. Esto hace que tenga los ojos enfermos y no vea; que tampoco escuche al Señor que llama a la puerta.
- La Iglesia no puede permitirse la tibieza que la hace inútil para cumplir su misión, la pérdida del fervor y la devoción la van alejando del Señor, y pierde el sentido de lo sagrado.
Esto hace que hasta los más comprometidos terminen vacíos y viciados. Un problema fuerte, sobre todo como tentación, será siempre la tibieza, la falta de empuje, de ánimo y de entusiasmo; la tibieza es falta de fe, es su síntoma más evidente.
- Por otro lado, es imprescindible recordar que el cristianismo implica vivir en un camino de conversión constante, de vuelta a la búsqueda de Dios; este criterio es la brújula que siempre guardará el rumbo correcto, que lleva a la comunión con Dios.
Afortunadamente, más que un lenguaje de condena se trata de una corrección a quien se ama.
Dios siempre da la oportunidad de convertirse y reparar. La durísima expresión «te vomitaré de mi boca» es una advertencia para luchar contra la tibieza y la falta de conversión.
- Mediocridad
La tibieza de la mediocridad es medio ser o medio no ser, es medio creer o medio no creer. Es dejar todo a medias, porque no tiene la capacidad para concluir nada de lo que se inicia. La mediocridad ni es fría ni es caliente, la mediocridad es tibia.
Mediocre «de tamaño mediano, moderado, mediocre, común». Persona que no tiene la habilidad especial para hacer algo bien.
- ¿Cómo se describe un hombre mediocre?
La psicología del hombre mediocre se caracteriza por un riesgo común: la incapacidad de concebir una perfección, de formarse un ideal. Son rutinarios, honestos y mansos; piensan con la cabeza de los demás, comparten la ajena hipocresía moral y ajustan su carácter a las domesticidades convencionales.
