Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
La Iglesia católica cuenta desde siempre con pastores legítimos que dirigen su voz a la comunidad en los momentos en que se hace necesario confortar e instruir en la fe, así como prevenirla de posibles errores.
- La comunidad a la que Judas dirige su carta se ve amenazada por ciertas enseñanzas que la están debilitando.
Él usa un estilo fuerte para combatir la mentira y el error: unas personas se han infiltrado con ideas y costumbres nada buenas, y lo peor es que actúan tomando la bondad de Dios como pretexto. Éstos, y todos los que actúan de ese modo semejante, arrastran a los cristianos a una vida de pecado y a la perdida de la fe.
Es preciso hacer frente a este tipo de mujeres y varones y sacudirse toda tentación de quedarse en la pasividad. Muchos prefieren hacer oídos sordos a la exigencia de luchar por la fe. Quien la asume sabe que ésta siempre trae consigo fatigas y adversidad y que, sin embargo, vale la pena aceptarlas. (San Judas 1—4).
Judas denuncia la repugnante actitud de burla de esos fanfarrones que confunden a los cristianos y que viven sin hacerse jamás un cuestionamiento serio en su propio modo de vivir: pecan, incitan a los otros a hacer lo mismo y se quedan tan frescos… —aunque ustedes ya saben quiero recordarles—, insiste el autor, para que nadie se excuse por no haber sido advertido. La historia ha demostrado que la incredulidad no queda impune, aun cuando se trate de ángeles, pueblos enteros han recibido castigos ejemplares cuando se entregan a la infidelidad.
Esa misma recomendación vale para los católicos de buena fe: quien dice creer en Dios, pero no vive en la dinámica de la conversión, se engaña a sí mismo si piensa que no podrá sufrir las consecuencias por su modo de obrar. (Judas 8)
Finalmente, la hermosa doxología (1) con que Judas cierra su carta que contiene la perenne esperanza cristiana: Dios tiene poder para sostener a los que confían en Él y guardarlos irreprochables hasta el momento final, llenos de alegría ante su gloriosa presencia.
La doxología es un himno de alabanza breve de honra y glorificación dirigido a Dios en la tradición cristiana.
Origen etimológico: proviene de las palabras griegas δδόξα (doxa, que significa gloria, esplendor u opinión) y λόγος (logos, que significa palabra o discurso): literalmente «palabra de gloria» o «fórmula de alabanza» (1).
- Oración a San Judas Tadeo
- ¡Oh glorioso Apóstol San Judas Tadeo!, siervo fiel y amigo de Jesús, el nombre del traidor que entregó a nuestro querido maestro en manos de sus enemigos, ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado.
- Pero la Iglesia te honra e invoca universalmente como el patrón de los casos difíciles y sumamente desesperados.
- Ruega por mí que soy tan miserable, te ruego que hagas uso de tu privilegio especial, de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza.
- Ven en mi ayuda para que reciba los consuelos y el socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente en… (hacer aquí la petición especial), si es para mí provecho espiritual gloria a Dios y honor tuyo.
- Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de tus favores y nunca dejar de honrarte como a mi especial y poderoso protector, y hacer todo lo que pueda para extender tu devoción. Amen.
Fuente Santa Biblia Católica
