Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA 

Los padres deben de ser los primeros y principales educadores de sus hijos, no deben evadir su responsabilidad y esperar que sean otros los que cubran esa deficiencia.

Anteriormente la figura del maestro era complementaria a la de los padres, las Instituciones educativas imponían un respeto por parte del alumnado hacia sus maestros. Y era debido a su ardua labor a lo largo del año escolar, que se ganaban la confianza, el cariño y la admiración de sus alumnos.

Los derechos de los alumnos en ningún momento se contraponen con la disciplina y el respeto, necesarios para la correcta formación del alumno.

Por eso la sociedad debe reconocer la labor docente, promover el bienestar emocional en las aulas, a través de un ambiente de respeto en función de la dignidad humana tanto de los alumnos como del maestro.

Porque respetar al maestro fomenta valores que los alumnos aplican en su vida diaria, y este se hace extensivo a toda persona con la que más tarde llegan a interactuar.

Poner límites claros, ayuda a definir las normas de convivencia del individuo con la sociedad, y esto se debe aprender desde temprana edad en las aulas.

Es por esto que hacemos un llamado a los padres de familia, para que se involucren y colaboren desde casa, respaldando la autoridad pedagógica del maestro.


#LuzParaMéxico

AÑO V

AL RESCATE DE NUESTROS VALORES

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