Que la fe no sea una materia más, logremos que se convierta en una verdadera relación con Dios.
Todos queremos que nuestros hijos amen a Dios, pero no siempre acertamos en la manera de transmitirles la fe. Estos 3 errores son más comunes de lo que pensamos, pero también podemos aprender a evitarlos y encontrar mejores maneras de acercarlos a Dios.
En una publicación en su cuenta de Instagram Santo del Día Podcast, Mariel Fernández señaló que es fácil caer en ciertos errores cuando intentamos transmitir la fe a los niños. Por ello, compartió 3 de los más comunes y algunas ideas para hacerlo mejor.
1. Hacer de la religión “una materia más”
Muchos niños saben responder preguntas de catecismo, pero nunca han sentido fascinación o interés por Dios. Cuando la fe se reduce a memorizar respuestas, puede terminar pareciendo una asignatura más, en lugar de ser el inicio de una relación con Dios.
En su lugar: despierta el asombro. Cuéntales milagros, háblales de la vida de los santos y ayúdalos a descubrir las maravillas de la fe. En vez de decirles únicamente “tienes que aprenderte esto”, podemos transmitirles un “¡mira qué increíble es esto!”.
La doctrina es fundamental, pero puede comprenderse mejor cuando primero ha logrado tocar el corazón.
2. Quitarles la humanidad a los santos
A veces presentamos a los santos como personas perfectas que nunca tuvieron miedo, dudas o defectos. El problema es que los niños difícilmente pueden identificarse con alguien así. Si los perciben como figuras lejanas e inalcanzables, será más difícil que quieran imitar su ejemplo.
En su lugar: cuéntales sus luchas. Háblales del mal carácter de algunos santos, de los miedos de otros y de las conversiones que tomaron años.
Los santos no son admirables porque hayan nacido perfectos, sino porque dejaron que Dios transformara sus vidas. Mostrar también sus dificultades permite que los niños descubran que la santidad no está reservada para personas sin defectos.
3. No usar su lenguaje
Los niños no aprenden únicamente escuchando explicaciones, sermones o grandes cantidades de información. Aprenden jugando, imaginando, creando y escuchando historias.
Por eso, muchas veces recordarán durante años una historia que alguien les contó, pero olvidarán en pocos minutos una explicación llena de datos.
En su lugar: cuéntales historias de los santos y haz que estos personajes se vuelvan cercanos para ellos. Puedes leerles sus vidas antes de dormir, permitirles dibujarlos, representar escenas de la Biblia o crear actividades inspiradas en sus historias.
El arte, la imaginación y el juego no son una distracción de la fe. Pueden ser algunos de los caminos más naturales para acercar a los niños a Dios.
Una fe que puedan comprender, admirar y vivir
Fernández recuerda que los niños no necesitan una fe más complicada, sino una fe que puedan “comprender, admirar y vivir”.
“Pocas herramientas ayudan tanto como las historias de santos bien contadas. Porque muestran que la santidad no es para personnas perfectas. Es para personas reales”.
Que la fe no sea una materia más, logremos que se convierta en una verdadera relación con Dios.
