Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Hubo un tiempo en que llegar a Catemaco significaba recorrer largos caminos de tierra, a caballo o a pie, entre la vegetación y bajo la sombra de los árboles. Para quienes llegaban al pueblo, había también un momento de pausa: detenerse ante una cruz, persignarse, hacer una oración y continuar el camino.
Esta fotografía, tomada por don Gerardo López Ixtepan, nos lleva a uno de esos momentos. La escena fue captada en la salida de Catemaco, justo después del puente, donde durante años permaneció esta sencilla cruz de madera que hoy ya no existe.
Los viajeros se detenían ante ella con respeto. Algunos llegaban a caballo, otros caminando con sus pertenencias a cuestas. Según la tradición, al encontrarse con la cruz se persignaban y podían limpiarse con ramas frescas, como un gesto de purificación antes de entrar al pueblo. Después de la fatiga del camino, aquel pequeño ritual era también una manera de encomendarse a Dios y continuar con esperanza.
Hoy ya no podemos encontrarla en aquel lugar. El camino cambió y con él desaparecieron muchas de las antiguas referencias que acompañaban a quienes entraban o salían del pueblo.
Pero quedó esta imagen. Una cruz, un camino y unos viajeros que, sin saberlo, quedaron retratados para que muchas décadas después pudiéramos volver la mirada hacia aquel Catemaco de caminos de tierra, de caballos y de profundas tradiciones de fe.
©ACG • Catemaco Fotos — Foto: Gerardo López Ixtepan — Restauración y colorización digital
