Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
HAY PAPEL PARA TODOS
A la entrada De la Iglesia, tenemos una mesa en la que ponemos material para que la gente se pueda llevar: estampas, cruces… pero también hay algo para que la gente pueda dejar: sus peticiones de oración.
Hay unos papeles en los que pueden escribir aquello que llevan en el corazón que luego ponemos para que las monjas vayan cogiendo para orar por cada uno y por esas intenciones se celebra una Eucaristía.
La realidad es que los papeles se acabaron y no me dio tiempo a cortar más por lo que no había para poder escribir. Cuando fui a cerrar la iglesia, me conmovió: quedaban en la mesa los restos de un sobre. ¿De qué sería? Abrí la caja de las peticiones y resultó que todos los que habían pasado esa tarde, habían ido cogiendo un pedacito del sobre para poder escribir sus peticiones. Cogían su parte y dejaban el resto para los demás
Me ha impresionado ver cómo cuando algo queremos, cuando algo es bueno para nosotros y lo necesitamos, buscamos la manera de conseguirlo y si no hay papeles… ¡Los inventamos! Qué regalo es sabernos sostenidos por la oración de los demás. Tener la certeza de que en esa dificultad con los hijos, en la enfermedad… hay alguien que está sosteniéndonos hablando a Jesús de nosotros incluso cuando nosotros no podemos hacerlo.
Cuando leo el Evangelio veo a Jesús cómo oraba por los que encontraba en el camino; su vida era una vida de intercesión; su presencia llenaba de paz a las personas que encontraba, les devolvía la esperanza, la alegría de una curación; el paso de Jesús siempre deja huella y así es la oración; siempre deja huella y cada persona que pasa por nuestras vidas, tiene la necesidad de ser sostenido en algo, la oración de otras personas por nosotros nos lleva a las manos del Señor
“rezad unos por otros para que os curéis” Santiago 5,16
Hoy el reto del amor es que hables a Jesús de dos personas que sepas que necesitan que ores por ellas.
VIVE DE CRISTO
