Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
María acompaña con ternura el caminar de la Iglesia, como una madre que cuida, escucha y sostiene a sus hijos.
En ella encontramos cercanía, consuelo y guía segura, que nos conduce siempre hacia Cristo y nos enseña a vivir en comunión, como una verdadera familia en la fe.
Como Madre, nos reúne como hijos y nos enseña a permanecer unidos a Cristo, creciendo en fe, comunión y amor. Su presencia nos recuerda que no caminamos solos, sino como familia en Dios.
Bajo su mirada amorosa, aprendemos a confiar, a perseverar y a dejarnos formar con paciencia y amor, sabiendo que nunca nos abandona.
La fiesta de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia es una memoria litúrgica instituida por el Papa Francisco+ en 2018.
Se celebra cada año el lunes siguiente al Domingo de Pentecostés.
Esta celebración recuerda el papel espiritual de la Virgen María como madre de los creyentes y de la Iglesia. Se fundamenta en el Evangelio de Juan (19, 26-27), cuando Jesús, desde la cruz, le entrega a su madre al apóstol Juan, representándolo como símbolo de todos los discípulos.
También destaca su presencia orante junto a los apóstoles durante el día de Pentecostés.
El significado espiritual de la festividad es para ayudar a fundamentar la vida cristiana en el misterio de la Cruz, recordando el sufrimiento de María a los pies de Jesús y su entrega constante por el Cuerpo de Cristo. #DiócesisCancúnChetumal
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