Por Luis Mis (El Gato Maya)
Atenea apuesta a la fe como motor de estabilidad y gobernabilidad en Isla Mujeres.
La participación de la alcaldesa de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, en el Simposio Internacional de Libertad Religiosa México 2026, realizado hace unos días en la Universidad Anáhuac Cancún, fue un mensaje político cuidadosamente calculado: Isla Mujeres quiere posicionarse como un destino donde la fe, el turismo y la gobernabilidad caminen de la mano.
Y ojo… eso tiene lectura de fondo. Y es que mientras otros municipios viven atrapados entre pleitos partidistas, inseguridad, caos urbano y gobiernos rebasados por la improvisación, Atenea entendió algo que muchos todavía no comprenden: las iglesias y organizaciones religiosas siguen siendo estructuras de enorme influencia social, comunitaria y hasta emocional en la vida pública mexicana.
Por eso no sorprende que la alcaldesa sacara cifras precisas sobre el número de iglesias y líderes religiosos en el municipio. No fue casualidad. Fue una señal de orden político, de control institucional y de cercanía con sectores que históricamente movilizan comunidades completas.
Isla Mujeres quiere venderse no sólo como paraíso de playas turquesa y hoteles boutique, sino también como un municipio de convivencia, respeto y estabilidad social.
Y aunque algunos intentarán minimizar el tema, la realidad es que el llamado “turismo religioso” mueve millones de pesos en México y el mundo. Ahí están San Juan de los Lagos, la Basílica de Guadalupe o Izamal como ejemplos de cómo la fe también puede convertirse en motor económico, cultural y turístico.
La jugada de Atenea parece apuntar justamente hacia allá: abrir una nueva ventana de posicionamiento para Isla Mujeres en medio de un mercado turístico cada vez más competido.
Pero también hay otro ángulo político que no debe ignorarse.
En tiempos donde la polarización ideológica se ha convertido en combustible electoral, hablar de libertad religiosa, diálogo y respeto entre distintos credos le permite a la alcaldesa construir una imagen moderada, conciliadora y socialmente estable. Y eso, en política, vale oro.
No es casualidad que en el mismo panel aparecieran actores de peso como Jorge Arturo Sanén Cervantes, Paola Moreno Córdoba y Mildred Concepción Ávila Vera. Porque cuando la clase política empieza a mirar hacia los sectores religiosos, normalmente no sólo se habla de espiritualidad… también se habla de gobernabilidad, estructura social y futuro electoral.
En otras palabras: mientras algunos siguen haciendo política desde el escándalo y la confrontación, Atenea parece apostar por la estabilidad, la institucionalidad y la construcción de alianzas silenciosas.
Y en el Caribe mexicano, donde todo se mueve entre intereses turísticos, económicos y políticos, eso puede convertirse en una ventaja enorme.
Porque al final, en Quintana Roo la política también tiene sus propios actos de fe. #TurismoReligioso
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