Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Puebla está llena de iglesias muy bonitas y esta es una de ellas. 

La Parroquia de la Santa Cruz destaca por algo que no pasa desapercibido: ese color amarillo intenso que, con el sol, parece encender toda la fachada.

Este templo tiene origen colonial y, como muchas iglesias de la ciudad, fue transformándose con el tiempo hasta adoptar ese estilo barroco tan característico de Puebla. Si te fijas bien, los detalles blancos no están ahí solo por estética. Son relieves trabajados que mezclan formas vegetales con símbolos religiosos, una forma muy común en el arte novohispano de conectar lo espiritual con la naturaleza.

Las dos torres son otro punto clave. No solo equilibran la fachada, también marcan presencia desde varias calles alrededor. Es de esos templos que, aunque no estés buscándolo, terminas encontrando.

Un detalle curioso es su atrio con arco de cantera al frente. No es tan común ver este tipo de entrada tan marcada, y funciona como una especie de transición entre la calle y el espacio religioso.

A diferencia de otros templos más conocidos, aquí el ambiente suele ser más tranquilo. Puedes detenerte sin tanta gente alrededor y realmente observar los detalles, desde las campanas hasta los acabados que muchas veces pasan desapercibidos.

Es de esos lugares que no necesitan ser los más famosos para sorprender. Solo hay que mirarlos con un poco más de atención.

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