Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
«Ser un don para los demás» ¡Ya está disponible el capítulo 14 de nuestra serie de catequesis “Venga a Nosotros Tu Reino”! «Dios es Amor y Dios es Don. Actívate y sigue el #periodicosagradafamiliadiocesiscancunchetumal
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Puesto que somos imagen de Dios, en la medida en que somos un don para los demás, reflejamos más la viva imagen de Dios en nosotros.
Nuestro ser tiene una estructura de entrega, y cuando vivimos así, nos sentimos realmente felices».
Sí, la doctrina teológica afirma que la persona humana es imagen de Dios (Imago Dei) porque fue creada con un alma racional y espiritual que le otorga inteligencia, libertad y la capacidad de conocer y amar a su Creador.
Esta condición eleva al ser humano a una dignidad única, distinguiéndolo de todas las demás creaturas y marca su propósito de vivir en comunión con Dios y reflejar su amor en el mundo.
El significado de ser «imagen de Dios.
Ser personal: Significa que la persona humana es un «alguien» y no un «algo», dotado de individualidad, autoconciencia y la capacidad de relacionarse con Dios y con los demás.
Alma espiritual: La existencia de un alma racional e inmortal confiere al ser humano la capacidad de pensar, de tener voluntad libre y, por lo tanto, de dialogar con Dios.
Capacidad de amor y relación: Al ser imagen de Dios, que es amor, el ser humano participa de esta misma capacidad para amar libremente y entrar en comunión con Él y con otras personas.
Dignidad intrínseca: Esta creación a imagen de Dios otorga al ser humano una dignidad profunda y singular, amado por Dios por sí mismo y no como otros elementos de la creación que son amados en
función del hombre.
Vocación a la plenitud: La persona humana está llamada a crecer y realizarse en esta vocación, conformándose al bien que Dios le propone y alcanzar la plenitud de su ser en la unión con Él.
Lo que esto implica Responsabilidad: la condición de ser imagen de Dios implica una responsabilidad de vivir de acuerdo con esta dignidad, actuar moralmente y buscar el bien y la verdad que Dios manifiesta a través de la conciencia.
Unidad de cuerpo y alma: el ser humano es una unidad de cuerpo y alma, y esta unidad es fundamental para su ser como imagen de Dios.
Naturaleza social: La tendencia natural del ser humano a vivir en sociedad refleja la imagen de la Trinidad, Dios, que es una comunidad de amor, y llama a las personas a vivir y amarse mutuamente.
