Fuente inagotable de fortaleza y consuelo en la enfermedad, son los Sacramentos, sumado al cariño, generosidad, sencillez, obras de caridad de la gente, que contribuye a formar el corazón del sacerdote.

Konaté Hernández

Cancún, Quintana Roo. – Con el Sínodo la comunidad y la Iglesia, lograrán conocer los dones, carismas y fortalezas recibidos de Dios para escuchar las inquietudes que tiene la gente, indicó el padre Jirí Brabec, L. C., vicario de la parroquia Virgen de San Juan en Cancún.

Dones de los que muchas veces pasan desapercibidos, sólo son notados por quienes llegan de fuera de la Iglesia y lo comentan, consideró.

La apertura al Año Sinodal, es la oportunidad de caminar, escuchar y conocer las inquietudes, fortalezas y dones recibidos del Señor para servicio de la Iglesia, con una Pastoral de Comunicación, que proporcione los mecanismos, herramientas para lograr una constante evangelización con los medios adecuados en una era cada más digital. El padre Jirí Brabec nació el 21 de noviembre de 1976 en ciudad Brno, región de Moravia, República Checa; segundo de tres hermanos; su papá Frantisek Brabec y su mamá Jirina Brabcová.

Vocación, ordenación y trabajo pastoral

Cuando era pequeño entre juegos, una voz interior le decía –tú, vas a ser sacerdote–, lo que de algún modo quedo grabado en su mente, sin comentar a nadie, hasta concluir la preparatoria, su papá respondió a su inquietud, –si lo quieres hacer, hazlo bien–, su mamá, como todas las madres dijo –¡ah, ya lo sabía! –

Tuvo la oportunidad de hacer un año del Curso Introductorio en Rep. Checa. En Polonia entró al Candidatado; dos años de Noviciado en Alemania; estudió humanidades en Salamanca, España. En el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma estudió Filosofía y Teología. Ordenado Diácono un 30 de junio de 2009 de manos del arzobispo Mauro Piacenza y sacerdote un 12 diciembre de 2009 en la Basílica de San Pablo Extramuros de manos del secretario del Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos.

Por seis años fue secretario territorial en la Provincia con sede en Alemania; en noviembre de 2015, llegó a la parroquia de la Santa Cruz en Felipe Carrillo Puerto, Q Roo y en septiembre de 2020 a la parroquia Virgen de San Juan en supermanzana 501, manzana 17, lote 2–1, fraccionamientos Paraíso Villas en Cancún.

Le preocupa que por desconocimiento de la fe y por cuestión de la pandemia muchos jóvenes se hayan alejado, por lo que, es importante ubicar y acercar a la Iglesia. Le agrada de la comunidad su devoción y amor a la vida, a la Eucaristía y a la Santísima Virgen, lo que se nota en los fieles. 

Consuelo y fortaleza en la enfermedad

Las muestras de cariño, generosidad, sencillez en las obras de caridad que el pueblo de Dios le ofrece, contribuyen a formar el corazón del sacerdote, con la impactante experiencia en el confesionario al ver conversiones de quienes llevan años sin reconciliarse. Confianza que agradece, al dar el paso decisivo después de años alejados de la Iglesia, como un parteaguas en la vida de los fieles de ser escucharlos.

La gracia de Dios actúa por medio de los Sacramentos para dar consuelo y fortaleza en la enfermedad. El día de su aniversario, una mujer le solicitó visitar a su hermana enferma en el hospital. Después de dar la unción la máquina hizo “tic, tic, tic,”, lo que por su inexperiencia le causó gran susto. Notificado por el médico, esa noche se enteró de que no se podía hacer nada. Pero luego de estar en “coma”, para su sorpresa despertó y dijo –tengo que ir a la Iglesia–; cuando por muchos años no hablaba ni caminaba. ¡Esa mujer, hasta hoy vive!

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