Un medio digital que permee en los lectores católicos y de otras creencias, que buscan una lectura informativa agradable y formación en los valores que deje un mensaje claro, contundente y conciso, en la fe, decir mucho en pocas palabras: labor de la Sagrada Familia de la Pastoral de Comunicación Social.  

Konaté Hernández 

Lo que se espera del Sínodo es vivir la unidad, la comunión, en la salvación y redención que nos deja Nuestro Señor Jesucristo, indicó el padre Juan Guillén Rodríguez, vicario de la parroquia Madre de Dios en Cancún. 

Conseguir la unidad es un trabajo que cuesta, pero con esfuerzo se podrá dar a conocer la invitación a vivir la fraternidad eclesial en comunidad, consideró. 

Es un aprendizaje es lento, pero con paciencia la comunidad conocerá lo que es la sinodalidad, de ahí la importancia de explicar, ayudar a adquirir un mayor conocimiento sin confundir la unidad como un simple trabajo social. Aprender de San José que docilidad y sin entender, aceptó los designios de Dios de enseñar el oficio, valores a Jesús Niño. El padre Juan Guillén Rodríguez, nació el 5 de abril de 1968 en Tarimoro, Guanajuato, es el quinto de ocho hermanos, sus padres don Francisco Guillén (+) y doña María Carmen Rodríguez (+). 

Vocación, estudios y trabajo pastoral 

Sin el momento específico de cuando y como surge su vocación, que se gestó con el tiempo y sin definir si sería sacerdote, ingresó al seminario por la oferta educativa de realizar su educación media y media superior y decidir después.  Fue un parteaguas para su padre al enterarse que estudiaba en el seminario, al causar indignación, pero terminó por aceptar, su vocación, cuando iba en el séptimo año del Curso Introductorio en el Seminario Ojo de Agua en Arandas, Jal. Su madre enterada desde un principio no tuvo inconveniente alguno.  

Estudio dos años de Filosofía en el Seminario Mayor de San Juan de los Lagos, Jal.; por seis meses prestó su servicio en una parroquia, donde fue expulsado y aceptado nuevamente y hacer un año de servicio, para realizar cuatro años de Teología. Ordenado diácono un 29 octubre 1997 de manos de Monseñor José Trinidad Sepúlveda Ruiz Velázquez. Recibe la ordenación sacerdotal un 24 de abril de 1999 en San Juan de los Lagos de manos de Monseñor Javier Navarro Rodríguez. 

Con el acompañamiento de la Virgen María, sirvió en la parroquia Inmaculada Concepción de Lagos de Moreno; luego en Yahualica, Jal.; en la capilla de Milpilla, Jal. Trabajo en la parroquia Nuestra Señora de la Luz en Cañadas de Obregón. En Mirandilla trabajó en la iglesia San Isidro Labrador. Hizo un año en Perú, regresó a Ciudad Degollado, Jal., a la iglesia Inmaculada Concepción, dio un servicio en Santa Catarina, Diócesis de Tlapa, Guerrero. Desde el 12 agosto de 2017, es vicario de la parroquia Madre de Dios en avenida Playas, esquina Arrecifes del fraccionamiento Paraíso Maya en Cancún.  

Una comunidad ecléctica  

Le preocupan los católicos protestanizados, es decir, que practican un catolicismo combinado con creencias erróneas difundidas por el protestantismo como el culto a la diabólica muerte, brujería, santería, la lectura de las cartas, el tarot, y otras creencias que tienen el riesgo de que la comunidad abandone la Iglesia Católica. Le preocupa la falta de claridad y la ignorancia que muchos tienen del Catecismo, la Doctrina Social, de la Biblia; que la gente lleve una vida paganizada, a veces arrastrados por las sectas que abundan, así como los ateísmos prácticos que se empiezan a dar. Le agradan de la comunidad que tiene un tinte especial, con mucho eclecticismo en cultura, idiomas, gran variedad de formas de pensamiento y que, con el poco tiempo de la parroquia, se den grandes y hermosas conversiones de gente que llega de otras ciudades y pueblos a superarse y con otras creencias.  

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