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Konaté Hernández
Cancún, Quintana Roo. – Importante sensibilizar a la comunidad de la necesidad de conocer la realización de un Sínodo Diocesano en la Iglesia Particular, indicó el padre Jesús Peña Velázquez, de Pastoral Vocacional, formador del Seminario Mayor Nuestra Señora de Guadalupe y San Rafael Guízar y Valencia en Cancún.
Para poder decir “esto es algo que a mí también me toca”, el pueblo de Dios, debe adquirir el compromiso, más allá del trabajo y de la logística que implica el Sínodo Diocesano, consideró.
Mucha gente perpleja, desconoce lo que es un Sínodo y no visualizan los cambios, por lo que es importante sensibilizar a la comunidad, dar a conocer el significado de un camino sinodal y caminar en comunión con el Papa y obispos y realizar el mayor bien. Cada uno debe sentirse comprometido de ser parte de la Iglesia y aportar un cambio, crecimiento, madurez, etc., desde luego con la catequesis del silencio que enseña San José. El padre Jesús Peña Velázquez, nació el 30 de julio de 1993 en Cancún, Quintana Roo, mayor de dos hermanos, sus padres don Abel Peña Jiménez y doña Griselda Velázquez Pulido.
Vocación, estudios y trabajo pastoral
Al ser de una familia practicante que ha participado en apostolados, recibió el apoyo incondicional al manifestar el deseo por la vocación, con las palabras –Si esto es lo tuyo, adelante, y si no también.–. Era monaguillo en la Catedral de Cancún, en tiempos del padre Rafael Ruiz Padilla, cuando llegaban seminaristas a realizar su año de pastoral, llamaba su atención que, al no tener novias, ni espacio para fiestas, sino una vida normal, lo que les permitía ser felices, plenos, realizados e irradiar alegría. Recibió la invitación de un seminarista de conocer el Seminario Menor recién abierto en Chetumal y convivir con jóvenes de su edad, captando su atención al ver como esos muchachos decían “sí al Señor”.
Para 2008, estudió la preparatoria en el Seminario Menor Inmaculada Concepción en Chetumal. Enviado al Seminario Mayor Nuestra Señora del Rosario en Mérida, Yuc., a estudiar un año del Curso Introductorio, Noviciado. Por ocho años recibió la formación en Filosofía y Teología, hasta concluir en 2019. Al regresar a Quintana Roo, por tres meses apoyó en la Pastoral Vocacional, como Auxiliar de Prefectura en el Curso Introductorio, cargo que asume desde que llegó al Seminario Mayor Nuestra Señora de Guadalupe y San Rafael Guízar y Valencia en Cancún. Ordenado diácono un 25 de marzo de 2020 y sacerdote el 24 de octubre del mismo año en la Capilla del recinto educativo de manos de Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas.
Con fraternidad, fragua la identidad en los seminaristas
Con seis años de haberse fundado el seminario mayor y un presbiterio de poco más de 60 sacerdotes diocesanos formados en diferentes partes, le preocupa que no haya un punto común en cuanto a formación, por lo que su trabajo consiste en formar una identidad y fraternidad más fraguada en los seminaristas y que no sea tan dispersa. Por la realidad que se vive en el seminario, para que sus futuros hermanos de presbiterio convivan en unidad y poder así, resolver los problemas actuales. Le agrada la convivencia entre jóvenes prácticamente de su edad, ayudarlos a descubrir, discernir la pasión por el sacerdocio y ser un medio para que puedan encontrarse con Dios. Le apasiona aportar su granito de arena a las necesidades actuales de la Iglesia, del sacerdocio y sobre todo enseñar la disciplina e ideas que con el poco tiempo de ordenado, tiene frescas. 99–82–30–65–19.