HISTORIA DE LA IGLESIA

EL SAGRADO CORAZON DE JESUS

La historia nos relata que Margarita María de Alacoque un 16 de junio de 1675 recibió la visita de Jesús, quien le mostro su Corazón, estaba coronado de espinas, rodeado de llamas de amor, con una herida de la cual brotaba sangre y una cruz salía de su interior.

De pronto lo escucho decir: “He aquí, el Corazón que tanto ha amado a los hombres y en cambio solo ha recibido de la mayoría, ingratitud y desprecio”. De ese Corazón abierto y sangrante nació la Iglesia de Cristo. Esta devoción es tan antigua como la Iglesia misma que siempre ha meditado en las llagas del Señor.

Este órgano de nuestro cuerpo siempre ha tenido en nosotros una connotación espiritual, se relaciona con nuestra vida moral y emocional y saber que por nosotros Jesús quedó con el corazón herido debería ser motivo suficiente para amarlo intensamente y agradecerle con nuestra vida de gracia el sacrificio de su Pasión.  Los Evangelios nos relatan que Jesucristo dio un fuerte grito antes de morir y versiones médicas refieren que la causa pudo ser la rotura del corazón con hemo pericardio.  La sangre y el agua que brotaron después de la lanzada es porque atravesó el pulmón hasta el corazón que había acumulado sangre en la cavidad del hemo pericardio.  Le rompimos su Sagrado Corazón antes y continuamos haciéndolo ahora, con nuestra indiferencia y maldad; pero en su infinita misericordia, le hace a la ahora Santa Margarita María de Alacoque unas Promesas para nuestra salvación:

1.- A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado de vida.

2.- Daré paz a las familias.

3.- Las consolaré en todas sus aflicciones.

4.- Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y principalmente a la hora de la muerte.

5.- Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

6.- Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

7.- Las almas tibias se harán fervorosas.

8.- Las fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

9.- Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón sea honrada.

10- Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.

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