Creó este dulce en agradecimiento a Cristo crucificado por recuperar la movilidad de sus brazos.

Cada octubre, las calles de Perú se llenan de morado en honor al Señor de los Milagros y un postre toma protagonismo: el turrón de Doña Pepa. Según la tradición, Josefa Marmanillo creó este dulce en agradecimiento a Cristo crucificado por recuperar la movilidad de sus brazos.

Josefa fue una mujer afroperuana originaria del valle de Cañete, al sur de Lima. Según el relato más difundido, era una esclava que padecía una enfermedad que le impedía mover los brazos y realizar sus labores habituales. Debido a su condición, habría obtenido su libertad. 

Ante las dificultades para ganarse el sustento, Josefa escuchó hablar de los milagros atribuidos a una imagen de Cristo crucificado venerada en Lima, la capital del país, y decidió viajar para encomendarse a Él.

La tradición cuenta que recuperó la movilidad de sus brazos y, como muestra de agradecimiento, prometió ofrecer un dulce al Señor de los Milagros. Al año siguiente, regresó para cumplir su promesa y compartir su preparación durante la procesión. Según algunas versiones, repitió esta costumbre cada año, y sus descendientes continuaron con ella.

Con el tiempo, el postre quedó asociado a su creadora y pasó a conocerse como el turrón de Doña Pepa, pues Pepa es un diminutivo tradicional del nombre Josefa. Aunque este relato forma parte de la tradición popular y no todos sus detalles están documentados históricamente, continúa transmitiéndose de generación en generación entre los devotos.

Un dulce que se convirtió en símbolo de octubre

El turrón de Doña Pepa se caracteriza por sus barras de masa horneada, dispuestas en capas y cubiertas con una espesa miel de chancaca, un producto derivado de la caña de azúcar. Por encima lleva grageas y confites de colores que le dan su apariencia característica.

Su vínculo con el Señor de los Milagros convirtió este dulce en una tradición de octubre, cuando la imagen de Cristo crucificado recorre las calles de Lima acompañada por miles de fieles vestidos de morado.

La devoción al Señor de los Milagros se remonta al siglo XVII. Según la tradición, un hombre de origen angoleño pintó una imagen de Cristo crucificado sobre un muro de adobe en el barrio limeño de Pachacamilla. La imagen permaneció en pie tras el terremoto de 1655, pese a los daños que sufrió la ciudad. Este acontecimiento contribuyó a extender la veneración al Cristo de Pachacamilla.

Con el paso de los siglos, esta devoción se convirtió en una de las manifestaciones religiosas más importantes del Perú y trascendió sus fronteras. Actualmente, comunidades peruanas en distintas ciudades, incluso Roma, organizan procesiones y celebraciones en honor al Señor de los Milagros, manteniendo viva esta tradición lejos de su tierra de origen.

¿Qué se sabe sobre el origen del turrón?

Aunque la historia de Josefa Marmanillo es la versión más conocida, el origen exacto del turrón de Doña Pepa no está completamente esclarecido. La Hermandad del Señor de los Milagros recoge otra versión según la cual Josefa habría ganado un concurso de repostería organizado durante el Virreinato.

Más allá de las distintas versiones sobre su creación, el postre conserva un lugar especial en la cultura peruana y en las celebraciones del mes morado.

https://es.churchpop.com/el-turron-de-dona-pepa-la-historia-detras-de-este-postre-creado-en-honor-a-cristo-crucificado

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