¿Ver películas de terror puede afectar nuestra vida espiritual? El padre Alberto Medel explica qué debemos considerar antes de elegir este tipo de entretenimiento.
POR Elisa Ramirez
Con la llegada de Halloween, las películas de terror vuelven a llamar la atención de quienes disfrutan las historias de miedo. Asesinos, fantasmas, posesiones demoniacas, exorcismos y fenómenos paranormales son algunos de los temas que aparecen en estas producciones.
Pero ¿existe algún riesgo espiritual al ver historias relacionadas con demonios, exorcismos o prácticas ocultistas? o ¿es pecado ver películas de terror?
El padre Alberto Medel, teólogo y miembro de la Pastoral de la Consolación y Exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México, explicó en entrevista con Desde la fe que ver este tipo de películas no representa necesariamente un peligro espiritual, aunque hay algunas cuestiones que conviene tener presentes, especialmente cuando se trata de contenidos relacionados con la fe.
¿Es pecado ver películas de terror?
El padre Medel señaló que las películas de terror, al igual que las comedias, las románticas o las históricas, son una forma de entretenimiento. Cada género cuenta historias distintas y hay personas que disfrutan unas más que otras.
“Si tú vas a ver al cine para divertirte y te diviertes viendo películas de comedia, románticas o de terror, pues ahora sí que cada quien se divierte como quiere”, comentó.
Desde su perspectiva, no existe una prohibición absoluta de ver películas de terror. Sin embargo, considera importante que las personas tengan claro que están frente a una historia recreada para el cine.
“Mientras se quede ahí, no hay ningún problema. Aunque yo sí cuestionaría sinceramente a quién le gusta divertirse con el terror”, expresó.
El sacerdote explicó que algunas personas sienten curiosidad por lo desconocido y encuentran en estas películas una manera de acercarse, desde la imaginación, a situaciones que no comprenden del todo.
No obstante, insistió en que una cosa es disfrutar una historia y otra muy distinta asumir que lo que aparece en la pantalla sucede de la misma manera en la vida real.
¿Ver películas de terror puede representar un riesgo espiritual?
Aunque ver una película de terror no implica necesariamente un riesgo espiritual, el padre Medel advirtió que sí puede haberlo cuando una persona tiene dificultades para distinguir la ficción de la realidad.
“Si alguien no distingue esto o es muy susceptible a estos temas, pues claro que le puede presentar un riesgo espiritual“, explicó.
De acuerdo con el sacerdote, el problema surge cuando alguien comienza a interpretar lo que sucede a su alrededor a partir de las historias que ha visto en el cine o la televisión.
Esto puede llevarlo a aceptar como verdaderas situaciones que forman parte de un guion o a dejarse influir por ideas que no necesariamente corresponden con sus creencias. Sin embargo, el padre Medel aclaró que esto no significa que una película tenga algún poder sobrenatural sobre quien la ve.
“Me van a dañar no porque la película tenga algún efecto preternatural o espiritual sobre mí, pero sí porque manipula mi conciencia, mi mente, porque no tengo el suficiente criterio para poder distinguir esas cosas”, señaló.
Por ello, recomendó que las personas sean críticas con los contenidos que consumen y no tomen las representaciones cinematográficas como una explicación de la realidad.
¿Qué pasa después de ver una película de terror?
Hay personas que, después de ver una película de terror, siguen recordando algunas escenas, sienten miedo al quedarse solas o incluso tienen pesadillas relacionadas con lo que vieron.
El padre Alberto Medel ya había abordado esta situación en un artículo publicado en Desde la fe en 2021, en el que explicó cómo las imágenes y los sonidos de estas películas pueden permanecer en nuestra memoria. El sacerdote señaló que, cuando una persona experimenta miedo, su imaginación puede recuperar algunas de esas escenas, incluso durante los sueños.
Esto puede explicar por qué algunas historias siguen causando temor después de que termina la película, sin que ello signifique necesariamente que exista algún fenómeno sobrenatural.
Por eso, es importante reconocer cómo nos afectan ciertos contenidos y evitar aquellos que nos generan un malestar que no podemos manejar.
¿Es diferente ver películas de demonios o exorcismos?
Una de las preguntas que surgen entre los católicos es si existe alguna diferencia entre ver una película sobre asesinos o fantasmas y otra que presenta posesiones demoniacas, exorcismos o prácticas ocultistas.
Para el padre Medel, todas forman parte del género de terror y no necesariamente representan riesgos espirituales diferentes por el solo hecho de abordar estos temas.
“Una película es una historia ficticia, aunque se diga basada en hechos reales, no deja de ser un guion, no deja de ser una historia”, afirmó.
En su artículo de 2021, el sacerdote explicó que las películas sobre exorcismos suelen concentrarse en las escenas que provocan miedo, mientras que dejan en segundo plano el verdadero sentido de esta práctica dentro de la Iglesia católica.
El exorcismo es una oración litúrgica mediante la cual la Iglesia pide a Dios la liberación de una persona afectada por la acción del maligno. Su finalidad no es provocar terror, como suele mostrarse en el cine, sino buscar el bien espiritual de quien necesita ayuda.
El padre Medel también señaló que los sacerdotes exorcistas y las personas que reciben este acompañamiento no necesariamente se parecen a los personajes que aparecen en estas películas.
Por otra parte, el Catecismo de la Iglesia Católica, en los numerales 2116 y 2117, rechaza las prácticas de adivinación, magia y hechicería. Sin embargo, ver una representación de estas prácticas dentro de una película no equivale a realizarlas.
¿Por qué debemos tener cuidado con lo que vemos?
El padre Alberto Medel también invitó a reflexionar sobre los mensajes que pueden transmitir las películas, más allá de las historias que cuentan. Explicó que el cine es una industria en la que se invierten grandes cantidades de dinero y que, además del entretenimiento, algunas producciones buscan difundir determinadas ideas.
“El cine es un negocio. Y como negocio tiene fines”, comentó.
En este sentido, advirtió que existen películas que pueden transmitir posturas contrarias a la fe cristiana, por lo que recomendó prestar atención a sus contenidos y no aceptar todo lo que aparece en pantalla sin cuestionarlo.
Esto no significa que el cine sea malo. El propio sacerdote reconoció su valor como expresión artística y recordó que, gracias a sus recursos, ha sido posible recrear historias que también forman parte de la tradición cristiana.
Como ejemplo mencionó Los diez mandamientos, película que logró representar el paso del pueblo de Israel por el Mar Rojo con los recursos cinematográficos disponibles en su época.
Para el padre Medel, lo importante es aprender a distinguir lo que pertenece a la imaginación de aquello que corresponde a la realidad.
¿Cuándo es mejor evitar una película de terror?
El padre Alberto Medel consideró que, cuando una persona reconoce que determinados contenidos pueden confundirla o afectar su manera de comprender la realidad y su fe, lo más conveniente es evitarlos.
“Si yo sé que no tengo una fe firme y no estoy suficientemente evangelizado y no soy capaz de distinguir la ficción de la realidad, pues mejor no ver esas cosas que me van a dañar”, recomendó.
El sacerdote también reconoció que no todas las personas reaccionan de la misma manera ante una película. Mientras algunas pueden disfrutar una historia de terror sin mayores consecuencias, otras pueden sentirse muy impresionadas por las imágenes o los temas que presenta.
Por ello, antes de elegir una película, conviene considerar su contenido, los mensajes que transmite y la manera en que puede afectarnos.
“Ni recomiendo ni desaconsejo ver una película de esta naturaleza, el gusto se rompe en géneros”.
De esta manera, ver películas de terror no constituye automáticamente un pecado ni implica necesariamente un riesgo espiritual. La recomendación del sacerdote es tener criterio al elegir lo que vemos, reconocer nuestras propias sensibilidades y no confundir las historias del cine con la realidad.
