Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

La pregunta que nuestros jóvenes frecuentemente se hacen: ¿voy a poder vivir por mi cuenta algún día?

Debido a la falta de oportunidades, a empleos inestables con sueldos bajos y sin prestaciones.

La mayoría de estos jóvenes que buscan emanciparse viven en situación de sobreesfuerzo, sin posibilidad de ahorrar ni de poder iniciar un proyecto de vida propio.

Esto afecta también su calidad de vida, teniendo que compartir piso, reducir gastos, vivir endeudados. Algunos con la frustración de ver fracasado su intento y verse obligados a regresar a casa de sus padres.

Sin estabilidad, y con la incertidumbre de un futuro al que parecen estar condenados, viven con la sensación de bloqueo, estrés permanente, e incluso depresión.

El elevado costo de la vida, la inseguridad a la que están expuestos todo el tiempo, pero, sobre todo, la ausencia de empleos bien remunerados con posibilidad de crecimiento y desarrollo, dan al traste con las elevadas expectativas de que son sujetos.

Terminar una carrera profesional ya no es suficiente. Requieren abrirse paso en un ambiente cada día más hostil y competitivo, y desarrollar habilidades que no sabían que tenían.

Deberán adaptarse y superar los retos de encontrar soluciones para los problemas de hoy, y quizás, lo hagan mejor que nosotros, y construyan un mejor país para las futuras generaciones.

#DiócesisCancúnChetumal

#LuzParaMéxico

Año V

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