Este lunes, 14 de septiembre, el Papa León XIV visitó la Biblioteca Apostólica Vaticana con ocasión de la inauguración de la exposición «AQVA. Catástrofe y maravilla». En su discurso, el Pontífice alentó a los miembros de la Biblioteca Apostólica a dar testimonio de la antigua y nueva apertura cultural de la Iglesia: “Un signo de esta cordialidad cultural es la delicada diplomacia que encuentra un camino abierto entre los documentos y libros de los Archivos y la Biblioteca Vaticana”.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“La Biblioteca Apostólica es un corazón. El latido del corazón es símbolo de vida y resulta de dos movimientos opuestos, la sístole y la diástole: concentración y relajación, movimiento hacia el centro y hacia la periferia”, con esta metáfora el Papa León XIV explicó este lunes 14 de septiembre, cual es la misión y la naturaleza del Archivo Apostólico y de la Biblioteca Apostólica Vaticana, la ocasión fue su visita a la Biblioteca para la inauguración de la exposición «AQVA. Catástrofe y maravilla».
Al servicio del desarrollo y la difusión de la cultura
Al inicio de su discurso, el Santo Padre señaló que la providencia divina ha hecho que visitará este lugar en el día de su cumpleaños y recordó que su madre era bibliotecaria. Luego, saludó a las autoridades y el personal que trabaja en estas dos Instituciones vaticanas, así como a algunos invitados y benefactores, a quienes expresó su profunda gratitud. Luego, siguiendo los pasos de sus predecesores quienes visitaron la Biblioteca Vaticana, el Pontífice señaló que, esta visita pretende ser una muestra de la cercanía y el aprecio del Papa por la misión del Archivo Apostólico y de la Biblioteca Apostólica, al servicio del desarrollo y la difusión de la cultura, en beneficio de la Iglesia y de toda la humanidad.
“En particular —como afirma la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium—, por la «salvaguarda y puesta en valor de los actos y documentos que atañen al gobierno de la Iglesia universal» y su estudio, y por «reunir y conservar un rico patrimonio de la ciencia y el arte y […] ponerlo a disposición de los estudiosos que buscan la verdad»”.
Los libros son silenciosos y exigen silencio
Asimismo, el Santo Padre señaló que, cuando uno piensa en una biblioteca, uno imagina un ambiente apacible y tranquilo. En efecto, los libros son silenciosos y exigen silencio. En realidad, precisó, si bien un libro reconforta, también despierta inquietud, alimentando el deseo y el valor de investigar. En este sentido, el Papa narró la historia de San Agustín quien lleno de vida y tormento debido a las poderosas fuerzas que chocaban en su interior, durante años «lanzó gritos desesperados», hasta que una voz infantil lo alcanzó, cantando:
“«Toma y lee, toma y lee». Inmediatamente tomó un libro de un amigo, la Carta de San Pablo a los Romanos, la leyó, y «una luz casi de certeza penetró en su corazón, y toda la oscuridad de la duda se disipó» (Cfr. Confesiones, VIII, 12, 29). La duda se desvaneció, pero no el deseo, que en cambio se fortaleció, impulsándolo a explorar toda la amplitud y profundidad de las Sagradas Escrituras”.
Ayudar a la Iglesia y a la humanidad a alcanzar la plenitud
Y siguiendo su comentario sobre san Agustín, el Pontífice indicó que, el Obispo de Hipona habla de esto varias veces, diciendo que estudió con esmero, como un signo de interrogación, diversos manuscritos de los libros bíblicos para extraer el mejor texto. El libro de la Escritura que llegó a Agustín es el mismo que abrió su espíritu.
“Queridos hermanos, todos ustedes, al preservar, estudiar y poner a disposición de los estudiosos los libros del sucesor de Pedro, ayudan a la Iglesia y a la humanidad a alcanzar la plenitud de sus anhelos. Sin ello, todo se aleja del Dios vivo, fuente de la verdad y del amor”.
¿Cómo describir la Biblioteca del Papa?
Y para responder a la pregunta ¿Cómo describir la Biblioteca del Papa? León XIV usó una metáfora y dijo que, la Biblioteca Apostólica es un corazón.
“El latido del corazón es símbolo de vida y resulta de dos movimientos opuestos, la sístole y la diástole: concentración y relajación, movimiento hacia el centro y hacia la periferia. La Biblioteca Apostólica también se mantiene viva en la medida en que garantiza su propia sístole y diástole”.
Sístole: un lugar de gran intimidad, respeto y cuidado
Al explicar el primer movimiento, la Sístole, el Santo Padre deseó que, la Biblioteca Apostólica siga siendo un lugar de gran intimidad, tranquilidad, respeto y cuidado. Dentro de los muros del Vaticano, la atmósfera casi monástica de la Biblioteca Apostólica nos recuerda a diario el mandato del Salvador: «Si tienen que construir, si tienen que luchar, siéntense primero y estudien» (cf. Lc 14,28-32).
“La esencia de la Biblioteca Apostólica también depende del tesoro único e invaluable que conserva. Si bien es fundamental facilitar su estudio, incluso mediante la digitalización y el intercambio que ofrece el entorno digital, también es necesario mantener y fomentar la antigua práctica de visitar físicamente la Biblioteca. De hecho, no se trata simplemente de un repositorio de libros al que se puede acceder cómodamente desde el ordenador de casa, sino de un espacio para la conexión, el debate y el intercambio de ideas”.
Diástole: apertura y amplitud de espíritu humanístico
Luego, al explicar el segundo movimiento, la diástole, el Pontífice destacó la figura del Papa León XIII, quien fue un pastor capaz de comprender los temas más trascendentales de su tiempo, como los cambios provocados por la Revolución Industrial. Fue también el Pontífice de grandes transiciones culturales, como la apertura de los Archivos Vaticanos a investigadores de todo el mundo y el mayor acceso a la Biblioteca, hasta el punto de transformar un antiguo depósito de armas en esta hermosa sala de lectura.
“La apertura y amplitud de espíritu de esta Biblioteca se evidencian en sus orígenes humanísticos: no solo obras de teología, sino también de literatura, filosofía, astronomía, física, matemáticas, geografía, botánica, zoología, medicina, historia, derecho, arte y economía. No solo libros europeos y cristianos, sino también volúmenes escritos en otros contextos religiosos, de todos los rincones del mundo. Y esto fue muchos siglos antes de que esta sensibilidad se convirtiera en compartida universalmente”.
Fieles al pasado y fieles al futuro
Con este estilo, subrayó el Papa León XIV, la Biblioteca Apostólica da testimonio de la antigua y nueva apertura cultural de la Iglesia. Y al comentar la exposición sobre el agua que inicia hoy, el Pontífice dijo que, esto es signo de esta cordialidad cultural, de la delicada diplomacia que se encuentra en los documentos y los libros.
“La serie de exposiciones que hoy comienza también lo confirma. Un signo de esta cordialidad cultural es la delicada diplomacia que encuentra un camino abierto entre los documentos y libros de los Archivos y la Biblioteca Vaticana, una de las «puertas de reconciliación» mencionadas en la encíclica Magnifica Humanitas (n.º 211). ¡Así pues, adelante! Fieles al pasado y fieles al futuro, con sus propios lenguajes y medios, encuentren nuevas puertas de reconciliación”
Espacios para preservar y promover la memoria cultural
Finalmente, antes de impartirle la bendición apostólica, el Santo Padre señaló que hoy ha emitido un Quirógrafo sobre los nuevos espacios destinados para la Biblioteca y el Archivo Apostólico, con el fin de preservar y promover la memoria cultural.
“Los saludo, recordando una necesidad urgente que comparten la Biblioteca Apostólica y los Archivos Apostólicos: la necesidad de nuevos espacios. Precisamente hoy emití instrucciones al respecto, y espero que contribuyan a satisfacer esta necesidad. Tengo la intención de continuar por el camino trazado por mis Predecesores, quienes, a lo largo de los siglos, han demostrado el cuidado de la Sede Apostólica por las instituciones que preservan y promueven su memoria cultural y administrativa”.
