Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Hay fotografías que no solo conservan una imagen, sino también el latido de una época. Esta, captada por don Gerardo López, nos devuelve a los años en que Catemaco aún era Villa y las fiestas en honor a Nuestra Señora del Carmen reunían a gran parte de la población frente a la antigua Parroquia de San Juan Bautista y Santuario de Nuestra Señora del Carmen.
No es posible asegurar si el momento corresponde a la salida o al regreso de la procesión. La multitud se concentra alrededor del pórtico mientras la imagen de la Virgen, portada por sus cargadores, apenas comienza a distinguirse entre la gente. Lo cierto es que la emoción era la misma en cualquiera de los dos instantes: el pueblo entero acompañando a su patrona.
La fachada del templo luce sencilla, sin los cambios que llegarían con el paso de las décadas. Sobre el atrio, las tradicionales guías de papel blanco anuncian que es día de fiesta. Hombres con sombrero, mujeres con vestidos largos y niños que intentan abrirse paso entre la multitud forman parte de una escena que hoy parece lejana, pero que durante muchos años fue una tradición profundamente arraigada.
Más que una procesión, era el encuentro de un pueblo con su fe. Las campanas marcaban el momento, las calles se llenaban de vecinos y visitantes, y por unas horas la vida cotidiana quedaba en pausa para acompañar a la Virgen del Carmen en su recorrido por las calles de Catemaco.
Gracias a la mirada de don Gerardo López, esta fotografía nos permite regresar a aquel instante y recordar cómo la devoción, la tradición y la vida comunitaria se fundían frente a las puertas del templo que, desde hace generaciones, ha sido el corazón espiritual de Catemaco.
©ACG • Catemaco Fotos — Foto: Gerardo López Ixtepan — Restauración y colorización digital
