Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
VIVE LO QUE HACES
El día de cocina suelo buscar la manera de correr un poco para sacar un hueco libre y hacer otra cosa. Es un día en el que, si te organizas bien, encuentras un rato para otras tareas.
Esta vez, probé dedicar la mañana. Busqué una receta con la que el pescado pudiera gustar a todas. Aproveché para preparar también unas patatas fritas… En definitiva, viví plenamente aquello que me tocaba hacer.
Vivir de Cristo es precisamente eso: vivir. Saborear hasta lo más pequeño que tienes entre manos, poner en ello todo tu ser. Cuando haces las cosas desde el amor, todo cambia. Ya no cumples simplemente una tarea, sino que te entregas de otra manera y descubres que estás transformando el mundo desde esa pequeña parcela que el Señor te ha confiado.
Cristo está presente en lo que haces en cada momento. Ahí tiene una misión para ti. Ser consciente de ello cambia la forma de afrontar el día, desterrando la rutina y el “después tengo que…”. Vivir en la dimensión de la misión te hace experimentar que tu lugar es insustituible y que, por encima de la tarea concreta que realizas, eres cauce del amor de Jesús.
Con Cristo, la teoría se convierte en vida. El amor deja de ser una idea para hacerse visible en gestos concretos: atender una llamada con serenidad hasta resolver un problema, haciendo que la otra persona se sienta única y valorada; cambiar la bolsa de basura…. Son detalles sencillos, pero hablan de un Amor mucho más grande.
Si algo nos muestra Jesús en el Evangelio es precisamente esto. Vive plenamente cada encuentro, cada camino, cada conversación. Nunca pasa de largo. Siempre deja una enseñanza, un gesto o una mirada que llenan de sentido el momento presente y revelan la grandeza de lo pequeño.
Hoy, el reto del amor es poner a Cristo en aquello que tienes entre manos. Vive desde Él y ten un detalle que normalmente no tendrías. Deja que, a través de ese gesto, los demás puedan experimentar el amor de Jesús.
VIVE DE CRISTO
