Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
¿Sabías que una de las misiones más antiguas de Baja California Sur fue construida en un oasis en medio del desierto?
La Misión Santa Rosalía de Mulegé, Baja California Sur, no está donde esperarías encontrar un templo del siglo XVIII.
Mientras gran parte de la península está dominada por paisajes áridos, aquí surge un sorprendente oasis de palmeras, huertos y agua dulce que permitió a los misioneros establecer uno de los asentamientos más importantes de la región.
Fue fundada en 1705 por el misionero jesuita Juan María de Salvatierra, el mismo personaje que impulsó la expansión de las misiones en la península.
Lo más impresionante es que la iglesia que vemos hoy sigue en pie más de 300 años después, observando desde una colina el valle de Mulegé y el río que dio vida a esta comunidad en medio del desierto.
Gracias a este oasis, los habitantes cultivaban frutas, verduras y cereales en una zona donde parecía imposible hacerlo.
Durante siglos, este lugar fue un punto clave para la supervivencia y el desarrollo de la región.
Muchos viajeros llegan a Mulegé atraídos por sus playas y paisajes naturales, pero pocos imaginan que en lo alto del pueblo se encuentra una construcción que guarda más de tres siglos de historia y que fue testigo del nacimiento de una de las comunidades más antiguas de Baja California Sur.
La próxima vez que escuches hablar de Mulegé, recuerda que no solo es un oasis en el desierto. También es el hogar de una misión que ha resistido guerras, huracanes, cambios de gobierno y el paso de más de 300 años de historia mexicana.
