Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
¿Por qué ha desaparecido la Acción de Gracias después de la Misa?
¿Te has percatado de qué al terminar la Misa, casi de inmediato, la iglesia se transforma en una plaza pública?
Es común observar cómo, tras la bendición final, una gran cantidad de fieles, inclusive aquellos que acaban de comulgar, abandonan sus bancos, saludan a conocidos y se sumergen en conversaciones cotidianas llenas de ruido.
- Pareciera olvidarse que, al cruzar el umbral del templo o al romper el silencio sagrado de los primeros minutos, se lleva en el pecho al mismo Dios.
Se actúa sin plena consciencia de que la presencia física y sacramental de Jesucristo permanece viva y real dentro del comulgante durante un lapso posterior a la consumación de la hostia.
La teología y la doctrina sacramental de la Iglesia son unánimes al respecto: Jesucristo permanece en el alma de forma substancial mientras las especies de pan no sean alteradas por el proceso natural de la digestión.
Este intervalo, estimado de forma generalizada entre los quince y veinte minutos, constituye el momento más íntimo, fecundo y sublime de la vida cristiana; un período de gracia que la práctica contemporánea parece haber diluido bajo un espíritu de prisa y superficialidad.
