Por Alexis Porras/INFOGRAFÍA
Hace un año se puso nuevamente en el centro de la conversación uno de los procesos más importantes de la Iglesia católica: el cónclave, es decir, la reunión de cardenales en la que se elige a un nuevo Papa tras la vacante del pontificado.
En ese contexto, México tuvo presencia con dos cardenales que participaron como electores: Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, y Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara. Ambos pudieron ejercer su derecho al voto debido a una norma clave dentro de la Iglesia: solo los cardenales menores de 80 años pueden participar como electores en un cónclave. Al momento de ese proceso, los dos cumplían con ese requisito.
Además de los electores, también estuvieron presentes otros cardenales mayores de 80 años que, aunque no pueden votar, sí participan en reuniones previas conocidas como “congregaciones generales”. En estos encuentros se reflexiona sobre la situación de la Iglesia y los retos globales. Entre ellos destacó la participación de Norberto Rivera Carrera, quien, por su edad, no ingresó al cónclave como votante, pero sí formó parte activa de estos espacios de diálogo y discernimiento.
Cabe recordar que no se trata de un evento exclusivo de un país: en aquel momento, decenas de cardenales provenientes de distintos continentes se reunieron, reflejando la dimensión universal de la Iglesia católica.
A un año de aquel momento, el papel de los cardenales mexicanos resalta como parte de una representación global en una de las decisiones más trascendentales para millones de fieles en todo el mundo.
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