Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Hubo una época en que la gente en México no necesitaba mandar un mensaje, hablar por teléfono o ponerse de acuerdo para ir a visitar a alguien.
- Simplemente llegaban
Era muy normal que una tía, un vecino, un compadre o unos primos tocaran la puerta un domingo por la tarde o incluso entre semana. Y casi siempre los recibían.
En muchas casas mexicanas siempre había café, tortillas, pan o algo sencillo “por si llegaba visita”. Y aunque la casa estuviera desordenada o la comida no alcanzara, la gente hacía espacio.
Antes las visitas eran parte de la vida diaria. Las personas convivían más, pasaban horas platicando y muchas veces terminaban cenando juntos sin haberlo planeado.
Por eso mucha gente todavía recuerda esos tiempos con nostalgia. Porque antes, una visita inesperada casi siempre era una alegría.
Fuentes:
González, L. (1984). Pueblo en vilo. El Colegio de México.
Lewis, O. (1961). The children of Sánchez. Random House.
