Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
El año pasado, y también este año, hubo momentos en los que me sentí sin fuerzas para seguir. Pero alguien, en silencio, oró por mí… ¡Y esa oración me sostuvo!
Yo no lo sabía en ese momento, pero fue un regalo inmenso: volví a descubrir que hay una fuerza muy real en esa comunión invisible que nace cuando unos oran por otros.
- Por eso, Jesús nos recuerda:…Oren los unos por los otros…
¿Y qué mejor momento para vivirlo que ahora, al final de la Cuaresma?
Cuando a muchos la cruz se les hace pesada, cuando otros sienten que algo en su vida está por morir,
cuando el miedo se acerca, cuando el cansancio puede más que el entusiasmo, cuando algunos cargan heridas en silencio, y cuando no siempre se alcanza a ver la luz de la Resurrección.
- ¿Y si tú pudieras ser como aquel que ayudó a Jesús a cargar la cruz… sosteniendo a otros con tu oración?
Por eso quiero proponerte algo muy sencillo y muy bello: ¡Convertirte en guardián de oración!
Se trata de rezar cada día por 3 intenciones confiadas por otros miembros de la comunidad.
Un gesto pequeño, pero lleno de amor. Una manera muy concreta de sostener a otros, como quizá un día alguien te sostuvo a ti.
¿Te animas a intentarlo al menos hasta el final de la Cuaresma?
P.D. (Puedes dejar de serlo en cualquier momento) Sí, acepto el llamado. Gracias de antemano por cada oración. Puedes unirte a través de este enlace:
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