Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Hoy el corazón se me llena de emociones encontradas. Por un lado, el dolor humano de la despedida; por otro, la esperanza de que el Padre Galván ya está descansando en los brazos de Dios. 

  • El Padre Galván no fue solo un sacerdote para mí. Fue mi director espiritual, un padre espiritual que siempre estuvo ahí para escucharme, consolarme, acompañarme y motivarme, fue el primer asesor del Ordo Virginum en la Diócesis de Cancún-Chetumal y un verdadero pastor que supo acompañar con sabiduría, cercanía y entrega. 

Mi familia y yo tuvimos la gracia de convivir con él muy de cerca, de caminar junto a él como guía espiritual en la peregrinación a Tierra Santa que realizamos mi hermana de sangre Erika, mi mamá y yo. 

  • Esa experiencia marcó profundamente nuestra vida y nuestra fe. Hoy doy gracias a Dios por su vida, por su sí generoso y por todo el bien que sembró en tantas almas. 

Aunque me duele mucho su partida, creo firmemente que ahora descansa en los brazos del Padre y que se convierte en un intercesor más en el cielo, acompañándonos desde la eternidad y orando e intercediendo especialmente por la unidad de las consagradas del Ordo Virginum de la Diócesis de Cancún-Chetumal. 

  • Que el Señor premie su fidelidad y que su testimonio siga dando fruto en la Iglesia. Descanse en paz, Padre Galván que su huella permanezca y su recuerdo viva en nuestros corazones. https://www.facebook.com/share/1HkBo9a1dE/

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