Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Entrega 8. En la década de 1950 tenemos la invención de la píldora anticonceptiva y, como no podían probarla en las mujeres de Estados Unidos, recorrieron República Dominicana y Puerto Rico ensayando en mujeres y hombres pobres. Inventaron la píldora anticonceptiva masculina, la probaron en los hombres y funcionó bien. Pero uno de ellos tuvo un ligero encogimiento en los testículos y dijo: «No, gracias, no más pastillas para mí». Los hombres no iban a permitirlo. ¿Qué pasó con las mujeres en las que probaron? Tres de ellas murieron, por lo que ajustaron la dosis y continuaron con las pruebas, y eso continúa hasta el día de hoy.
De hecho, conocí a una mujer de Kenia que me dijo:
—Odio el control de la natalidad.
—¿Y eso por qué?
—Recuerdo que cuando era niña las compañías farmacéuticas estadounidenses venían a mi pueblo y les pagaban a las mujeres para que se inyectaran, diciéndoles que era como una vitamina para que no tuvieran más hijos de los que pudieran cuidar. Luego las mujeres se enfermaban, se ponían cada vez peor hasta que morían. Morían tantas que los líderes de mi aldea comenzaron a enviar a las enfermas al desierto para que murieran allí, porque pensaban que era una especie de maldición sobre la aldea. Luego nos dimos cuenta de que las farmacéuticas estadounidenses nos estaban utilizando como conejillos de indias porque sabían que no teníamos suficiente dinero para contratar a un abogado que nos defendiera por los daños que estábamos sufriendo.
Y esto todavía continúa hoy, de hecho, ahora están probando un par de tipos diferentes de vacunas contra la fertilidad en mujeres. Lo que hacen es que un científico toma una molécula, le agrega la difteria y el tétanos y la une a lo que se llama HCG «Gonadotropina Coriónica Humana». Ahora, si le haces una prueba de embarazo a una mujer, lo que estás buscando en la orina es la presencia de HCG que es una hormona que emiten los blastocistos del bebé recién concebido. Pero lo que sucede es que cuando a la HCG se le une el tétanos y la difteria y se le inyecta a la mujer, su sistema inmunológico aprende que la HCG es una enfermedad como el tétanos y la difteria y atacará cada vez que haya HCG. Es decir, cada vez que quede embarazada, su sistema inmunitario atacará y matará a sus propios hijos. Esas pruebas aún continúan hoy.
La píldora se inventó en la década de 1950 y finalmente se legalizó, y la gente pensó que era lo mejor que había podido pasar. Leí un artículo en el que una madre ponía la píldora anticonceptiva en el cereal del desayuno de su hija adolescente todas las mañanas, como las vitaminas con forma de oso, cada mañana “aquí tienes tu pastilla”, pensando: “Que maravilla la liberación sexual”.
En aquel momento, la Iglesia Católica estaba recibiendo mucha presión para que cediera como todas los demás. En 1968 la iglesia publicó la “Humanae Vitae”, un documento en el que reitera la condenación del control de la natalidad. No fue bien recibido. Para darles contexto histórico, la Humanae Vitae fue publicada entre El verano del amor de 1967 y el verano de Woodstock que fue en 1969; justo en el medio está la “Humanae Vitae”. No quedó muy bien ubicada.
Pero en este documento, que es maravilloso, el papa Pablo VI hace predicciones de lo que está por suceder en el mundo. Escuchen esto: “Consideren, antes que nada, el camino fácil y amplio que se abriría a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad”. También dice: “No se necesita mucha experiencia para conocer la debilidad humana y para comprender que los hombres, especialmente los jóvenes, tan vulnerables en este punto, tienen necesidad de aliento para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para burlar su observancia”.
Piensen en esto, si la Policía anuncia que no habrá más multas por exceso de velocidad en las carreteras, ¿qué va a pasar con la velocidad? Si quitas las consecuencias, la gente lo llevará al máximo; eso es lo que ha pasado moralmente.
Y creo que lo más profundo de lo que predijo es esto: “Podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoísta y no como a compañera, respetada y amada”.
Todo esto se ha cumplido, porque separamos la vida del amor. ¿Te imaginas cuánto más en serio la gente se tomaría el sexo si hacer el amor significara hacer la vida? Dios ha unido la vida y el amor en el vientre de una mujer por una razón, y lo que Dios ha unido el hombre no debe separarlo, porque cuando lo hacemos hay consecuencias.
Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de la charla: “Green sex”, con autorización de Jason Evert. Parte 8 de 21.
Reflexión: ¿Considero que se han cumplido las predicciones que hizo San Pablo VI en la Humanae Vitae?
