Una relación entre personas de distintas religiones plantea preguntas sobre la fe, el respeto y el futuro en pareja. ¿Qué dice la Iglesia católica sobre el noviazgo y el matrimonio interreligioso?

POR  Cynthia Fabila L.

Fais y Luisella Osman se conocieron en la universidad en la década de 1960. Él era musulmán y había llegado desde Sudán del Sur a Roma para estudiar Medicina; ella era católica. Lo que comenzó como una amistad se convirtió en una relación que duró seis décadas, en la que ambos aprendieron a convivir con sus diferencias religiosas.

Fais y Luisella Osman se conocieron en la universidad en la década de 1960. Él era musulmán y había llegado desde Sudán del Sur a Roma para estudiar Medicina; ella era católica. Lo que comenzó como una amistad se convirtió en una relación que duró seis décadas, en la que ambos aprendieron a convivir con sus diferencias religiosas.

“Me acompañaba a la iglesia y yo iba a menudo con él a la mezquita”, recuerda Luisella en un testimonio publicado por Vatican News. La pareja también compartió la educación religiosa de su hija, quien recibió los sacramentos católicos y conoció los fundamentos del islam.

Su historia plantea preguntas para quienes comienzan un noviazgo con una persona de otra religión. ¿Cómo construir un proyecto de vida en común sin renunciar a las propias convicciones? ¿Qué deben hablar durante el noviazgo? ¿Qué ocurre cuando deciden casarse y tienen que acordar la educación religiosa de sus hijos?

El Pbro. Héctor Peña García, asesor de la Dimensión de Adultos y Familia de la Arquidiócesis Primada de México, explica qué aspectos deben tener en cuenta las parejas de distintas religiones y por qué es importante hablar de sus creencias y expectativas desde el noviazgo.

¿Cuáles son los retos de un noviazgo entre personas de distintas religiones?

Uno de los principales desafíos de una relación entre personas de distintas religiones es dialogar sobre la vivencia de la fe, la libertad de conciencia y el proyecto de vida en común. El padre Peña García señala que estas conversaciones deben comenzar desde el noviazgo, para que ambos conozcan las convicciones del otro y expresen cómo desean vivir sus creencias.

“Conversar sobre ello es para que ambos conozcan las convicciones del otro y puedan hablar sobre la manera en que vivirán sus creencias, sin que alguno se sienta limitado o agredido por la expresión religiosa de su pareja”, explica.

El respeto a las creencias y la libertad de conciencia

Para el sacerdote especialista en familia, una relación de este tipo requiere reconocer que el amor no implica posesión, sino respeto por la otra persona y sus convicciones.

“Te amo y respeto tu creencia”, expresa el sacerdote, al destacar la importancia de la libertad de conciencia para que cada integrante de la pareja viva su fe sin imponerla al otro.

Esto implica hablar sobre las prácticas religiosas de cada uno, como la asistencia a sus respectivos lugares de culto y la participación en celebraciones. En lugar de intentar convencer a la pareja de adoptar las propias creencias, el sacerdote propone compartir la fe mediante el testimonio y las obras. “Así, las convicciones se expresan en la conducta cotidiana y en la manera de amar y respetar al otro”.

¿Qué deben considerar antes de casarse?

Cuando una pareja decide llevar su relación al matrimonio, uno de los aspectos que debe abordar desde el noviazgo es la educación religiosa de los hijos, señala el presbítero de la Arquidiócesis de México.

Subraya que también es necesario dialogar sobre la vivencia de la fe y comprender el significado del matrimonio desde la perspectiva católica, a fin de que ambos conozcan las implicaciones de esta decisión y establezcan acuerdos sobre su proyecto de vida en común.

No es pecado enamorarse de una persona de otra religión

Como consejo para quienes están enamorados de una persona de otra religión y tienen dudas sobre el futuro de su relación, el padre Peña invita a distinguir entre el enamoramiento y el amor.

“Primero que no se quede en el enamoramiento, sino que avance hacia el amor“, expresa.

El sacerdote explica que el enamoramiento puede llevar a idealizar a la otra persona, mientras que el amor permite conocerla, dialogar y reconocer sus diferencias. Por ello, recomienda hablar sin miedo sobre las creencias y los proyectos a corto, mediano y largo plazo, así como establecer compromisos concretos.

“No es malo enamorarse de una persona de otra religión; lo verdaderamente preocupante es ceder en las propias convicciones por no tener clara la fe que se profesa”.

Añade que es importante que los católicos conozcan su fe, participen en la vida sacramental y mantengan una relación con Dios. “Esto les permite vivir su noviazgo con mayor claridad y compartir sus creencias mediante sus acciones, sin imponerlas a la pareja”.

El respeto a las creencias y la libertad de conciencia

Para el padre Peña, amar a una persona no significa intentar cambiar sus convicciones, sino reconocerlas y respetarlas. Por ello, considera importante que cada integrante de la pareja pueda expresar y vivir su fe con libertad.

Esto implica conocer las prácticas religiosas del otro, desde la asistencia a los servicios de culto hasta las celebraciones propias de cada tradición. El sacerdote subraya que la fe se comparte mediante el testimonio y las acciones, no mediante la imposición.

¿Qué deben considerar antes de casarse?

Cuando una pareja de distintas religiones contempla el matrimonio, necesita hablar sobre aspectos que influirán en su vida en común, particularmente la educación religiosa de los hijos y los compromisos que cada uno está dispuesto a asumir.

El sacerdote recomienda conocer las disposiciones de la Iglesia católica y buscar orientación sacerdotal antes de tomar esta decisión.

Por otro lado, en el ámbito canónico, es importante distinguir dos situaciones. Si la persona católica desea casarse con un cristiano bautizado que no está en plena comunión con la Iglesia católica, necesita el permiso correspondiente. Si la otra persona no está bautizada, existe un impedimento denominado disparidad de culto, para el cual puede concederse una dispensa si se cumplen las condiciones establecidas por la Iglesia.

El presbítero explica que, entre ellas, se encuentra el compromiso de la parte católica de conservar su fe y hacer cuanto esté a su alcance para que los hijos sean bautizados y educados en la Iglesia católica. La otra persona debe conocer esta promesa, y ambos deben comprender los compromisos que implica el matrimonio.

Por ello, estas decisiones deben hablarse antes de casarse, para que la pareja conozca las expectativas de cada uno y pueda valorar, con responsabilidad, el proyecto de vida que desea construir, detalla el presbítero.

Diez años para vencer los prejuicios

Simona y Mustapha se conocieron a finales de agosto de 1992, durante un vuelo de Beirut a Roma. Ella era romana y cristiana; él, libanés y musulmán. Lo que comenzó como un enamoramiento pronto se convirtió en un proyecto de vida, aunque para construirlo tuvieron que enfrentar la oposición de la familia de ella.

Durante los primeros diez años de su relación, Grazia, la madre de Simona, rechazó a Mustapha. Temía que su hija abandonara su fe cristiana e incluso sus estudios por estar con él. La situación provocó un distanciamiento doloroso para la pareja. Como recordó Simona en una entrevista con Vatican News, el conflicto les hizo perder tiempo y energía.

Sin embargo, Mustapha no perdió la confianza en su relación, “nuestra fuerza ha sido nuestro amor”, afirmó. Con el paso del tiempo, ambos encontraron maneras de compartir y comprender sus creencias. Él profundizó en los fundamentos de la fe cristiana y acompañó a Simona a la Santa Misa. Ella, por su parte, mostró su cercanía a la familia de Mustapha cuando, durante el funeral de un tío de él en Líbano, sacó su rosario y comenzó a rezar.

Finalmente, decidieron casarse por la Iglesia católica, con la dispensa correspondiente por disparidad de culto. Mustapha participó en las entrevistas de preparación matrimonial, aunque llegó a sentir que estaba siendo puesto a prueba. Aun así, siguió adelante con su decisión de compartir su vida con Simona.

Con los años, la actitud de Grazia también cambió. La madre de Simona terminó aceptando a Mustapha como a un hijo adoptivo. Él, por su parte, aseguró que nunca le guardó rencor por el rechazo que había vivido.

La experiencia de Simona y Mustapha permite entender por qué las diferencias religiosas pueden generar tensiones más allá de la pareja.

A decir del padre, “las familias y el entorno pueden influir en la relación. Tuve un matrimonio formado por un hombre judío y una mujer católica que recibía críticas cuando ambos participaban en las tradiciones religiosas del otro”.

Ante comentarios como “eso está mal, no debes”, el sacerdote subraya la importancia de comprender y respetar las creencias de la pareja.

“Acercarse a la fe del otro no tiene por qué significar renunciar a la propia. Para construir una relación, también es necesario aprender a escuchar, reconocer las convicciones de cada uno y afrontar juntos las presiones externas”.

https://desdelafe.mx/noticias/sabias-que/catolico-pareja-otra-religion

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