Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
La devoción de los Primeros Viernes es una práctica que consiste en honrar al Sagrado Corazón de Jesús asistiendo a Misa y recibiendo la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes.
Forma parte de una devoción más amplia al Sagrado Corazón, que ha sido una parte importante de la espiritualidad católica durante siglos.
Esta devoción nace a partir de las revelaciones místicas recibidas por Santa Margarita María de Alacoque en el monasterio de Paray-le-Monial, Francia.
En ellas, Jesús le manifestó la profundidad de su amor por la humanidad y le pidió la práctica de la comunión reparadora durante nueve meses consecutivos. Entre las gracias concedidas, destaca la llamada «Gran Promesa» asociada directamente a los nueve primeros viernes:
«Te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos; mi Corazón será su asilo seguro en ese último momento».
«Cor Iesu sacratíssimum, miserére nobis».
Condiciones para alcanzar esta gracia.
— Recibir la Sagrada Eucaristía, con la debida disposición (en estado de gracia), durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva (sin ninguna interrupción).
— Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
— Ofrecer cada Sagrada Eucaristía como acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.
