Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
¿HILITO DE AGUA O CAUDAL ABUNDANTE?
Ducharse con un hilito de agua pone las cosas un poco difíciles, y no te digo nada si hay varias duchas abiertas simultáneamente.
Nos sucedió durante varios días, y solo dábamos gracias a Dios porque… ¡nos ha pasado en verano! Si llega a ser en pleno invierno, con el frío que hace…
Pues bien, el arreglo fue rápido. Tan solo hubo que cambiar una pieza del motor que sube el agua, y listo. Ahora, tan pronto como abres el grifo, el agua sale abundante, y si hay varios abiertos a la vez, en nada disminuye el caudal.
Cuando vi tal contraste entre el hilito de agua y el caudal abundante, el Señor me regaló ver ahí reflejada la oración. La oración siempre da un fruto, que es el amor. La oración es como ese sistema de tuberías que vincula nuestra vida con el Corazón del Señor, para que lo que brote de nosotros sea Su Amor.
Y así, Su Amor en nosotros es como ese caudal de agua que ha de ir brotando para los demás. Pero tantas veces nos sucede que vemos aflojar ese caudal y experimentamos nuestra limitación, que hace que el amor y la entrega comiencen a costarnos. Es momento de parar con el Señor y restaurar esa “pieza” que no funciona bien; es necesario volver a descansar en Él, dejar a Sus pies todos nuestros agobios y pedirle que repare todo aquello que nos acontece para que todo en nosotros vuelva a fluir con esa amplitud.
El Señor quiere valerse de nosotros para llegar a los demás; tan solo necesita nuestro querer y que nos volvamos una y otra vez a quien tiene la Fuente de la verdadera agua que sacia la sed que el mundo nunca saciará.
Hoy el reto del amor es ser un caudal abierto para los demás. Él mismo nos lo prometió: “El que tenga sed, que venga a mí y beba; el que cree en mí, como dice la Escritura: ‘De sus entrañas manarán torrentes de agua viva’”. (Jn 7, 37-38)
VIVE DE CRISTO
