“Yo era un niño pequeño cuando él comenzó a aparecer en la radio y la televisión”, contó Burke.
Antes de Instagram, TikTok y YouTube, estuvo Fulton Sheen. El querido tele-evangelizador será beatificado el 24 de septiembre en St. Louis, Missouri (Estados Unidos), y para el Cardenal Raymond Burke, este futuro beato es un modelo perfecto para los católicos que viven en la era digital.
El cardenal, de 78 años, conversó recientemente con Evan Raugust y Braden Johnson —dos creadores de contenido católico — en una entrevista en la que habló sobre el legado y el testimonio de Sheen.
Burke recordó haber visto a Sheen cuando era niño.
“Yo era un niño pequeño cuando él comenzó a aparecer en la radio y la televisión”, contó Burke. “Por supuesto, lo escuchábamos en la radio, pero luego creo que fue alrededor de 1954, quizá un poco antes, cuando mi familia compró el primer televisor y él tenía su programa. Creo que era los martes por la noche y todos nos reuníamos, toda la familia, frente al televisor”.
Y añadió: “Me impresionó muchísimo cuando era niño”.
Burke destacó cómo Sheen “presentaba la fe de acuerdo con los tiempos” y que Dios “le había dado un gran don como comunicador”.
Burke señaló que Sheen alcanzó gran popularidad en una época en la que Estados Unidos no era culturalmente católico y en la que, “de hecho, se decía que uno de los únicos prejuicios aceptables en Estados Unidos era el anticatolicismo”.
“Pero era tan popular que incluso superaba a algunos de los programas famosos, como el de Milton Berle, [quien] era un gran comediante en aquellos días, pero él [Sheen] tenía más espectadores”, añadió.
También destacó varios de los libros de gran impacto escritos por Sheen, entre ellos Life of Christ (Vida de Cristo), Three to Get Married (Son tres los que se casan) y The Priest Is Not His Own (El Sacerdote No Se Pertenece a Sí Mismo). Estos son solo tres de los más de 60 libros que Sheen escribió a lo largo de su vida. Muchos de ellos continúan publicándose y varios siguen siendo traducidos a otros idiomas.
Teniendo esto en cuenta, Burke afirmó: “Sigue teniendo un impacto muy fuerte. Estoy muy feliz de que, finalmente, vaya a ser beatificado”.
El milagro que llevó a la beatificación de Sheen
Burke también tiene una conexión con la beatificación de Sheen, ya que se le asignó la tarea de estudiar el milagro que la hizo posible como parte de su trabajo en el Dicasterio para las Causas de los Santos.
El milagro formal requerido para la beatificación de Sheen tuvo como protagonista a James Fulton Engstrom, un bebé que aparentemente nació sin vida el 16 de septiembre de 2010 en Peoria, Illinois (Estados Unidos).
Bonnie Engstrom, la madre de James, tuvo un embarazo y un parto sin complicaciones en su casa; sin embargo, cuando James nació, no tuvo pulso ni respiración durante 61 minutos debido a un cordón umbilical gravemente enredado.
Durante su embarazo, ella y su esposo comenzaron a desarrollar una devoción por Sheen y decidieron ponerle su nombre a su hijo. Así que, cuando James nació sin ningún signo de vida, ella comenzó a invocar a Sheen y oró por su intercesión.
James fue trasladado en ambulancia al hospital y, justo cuando el equipo médico que lo atendía estaba a punto de declarar la hora de la muerte, su corazón comenzó a latir de nuevo. Si bien la resonancia magnética inicial realizada durante las primeras 24 horas de vida de James mostró daño cerebral extenso, la resonancia magnética de seguimiento no mostró nada anormal. A pesar de la privación extrema de oxígeno, James sobrevivió y creció sano, sin el daño cerebral grave que se esperaba.
