Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
¿De dónde viene nuestra fiesta?, el toro, la iglesia y las tradiciones que hicieron nuestras fiestas de Yucatán
Cuando llega la fiesta patronal a un pueblo de Yucatán, el sonido de la jarana, las campanas de la iglesia y el movimiento de los palqueros anuncian que algo más que una corrida está por comenzar.
- Pero ¿de dónde viene esta tradición?
La historia del toro en las celebraciones es mucho más antigua que nuestros pueblos y también más compleja de lo que parece.
Desde la antigüedad existen representaciones y ceremonias relacionadas con los toros. En la isla de Creta, hace miles de años, aparecen escenas de personas realizando acrobacias sobre estos animales. Con el paso del tiempo, distintas culturas del Mediterráneo desarrollaron sus propias formas de relacionarse con el toro, hasta que estas prácticas también llegaron al mundo romano y posteriormente a la península ibérica.
En la España medieval, los juegos con toros fueron tomando diferentes formas. Caballeros, jinetes y habitantes de los pueblos participaban en actividades que con el tiempo se relacionarían con las tradiciones taurinas.
También hubo momentos en que las autoridades religiosas intentaron limitar la participación del clero en estas prácticas.
- En 1567, el papa Pío V publicó la bula De Salute Gregis, en la que condenaba determinados espectáculos taurinos y prohibía la participación de religiosos. Sin embargo, las costumbres populares continuaron en distintas regiones de España.
Con la llegada de los españoles a América, muchas de estas tradiciones viajaron también al otro lado del océano.
- Y aquí comienza otra historia
En México, las celebraciones religiosas europeas se encontraron con las costumbres, conocimientos y formas de convivencia de los pueblos originarios. Con el paso de los siglos, cada región fue adaptando las fiestas a su propia manera.
- En Yucatán ocurrió algo muy particular
Las fiestas patronales terminaron convirtiéndose en una mezcla de fe, música, comida, promesas, convivencia y tradiciones comunitarias.
La iglesia ocupa un lugar importante porque alrededor de ella se organizan las misas, los gremios y las ceremonias dedicadas al santo patrono. Pero la fiesta no termina en el templo.
- Sale a las calles
Aparecen los palqueros levantando sus estructuras de madera, los jinetes preparando sus caballos, los participantes de las corridas, la jarana, los vendedores, los juegos mecánicos y las familias que llegan desde temprano al pueblo.
- Y entonces el toro deja de ser solamente un animal dentro de una corrida
Se convierte en parte de una tradición que cada comunidad fue haciendo suya.
En nuestros pueblos yucatecos, muchas fiestas patronales han pasado de abuelos a padres y de padres a hijos. Algunas costumbres han cambiado, otras desaparecieron y otras permanecen prácticamente iguales.
Por eso, cuando recordamos una fiesta de Cansahcab, no solamente recordamos los toros.
- Recordamos las misas de gremio, la comida que se compartía después de la ceremonia, la horchata fría, la jarana, los palqueros, los caballos y aquella emoción de caminar por el parque mientras todo el pueblo estaba reunido.
Recordamos los churros de Carmelita, los granizados de Polín, los chicharrones de Bacalito y los juegos mecánicos que para muchos niños eran la parte más esperada de todo el año.
- Quizá esa sea la verdadera riqueza de nuestras fiestas.
- No pertenecen a una sola época ni a una sola tradición.
Son el resultado de muchas historias que se fueron encontrando y transformando con el tiempo hasta convertirse en algo que hoy reconocemos como nuestro.
- La fiesta patronal de Yucatán es, en cierta manera, un rompecabezas de siglos: religión, costumbres europeas, cultura maya, vida comunitaria y memoria familiar.
Y cada pueblo tiene su propia pieza. Esta crónica no pretende decir qué está bien o qué está mal, ni promover o condenar las corridas. Busca solamente entender de dónde vienen algunas de las tradiciones que todavía forman parte de nuestras fiestas yucatecas.
Porque conocer nuestra historia también es una forma de conservarla.
- ¿Cómo eran las fiestas patronales de tu pueblo cuando tus abuelos eran jóvenes? ¿Qué costumbre recuerdas que ya desaparecieron?
(Tomado de la red)
