Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Ciudad de México, agosto 2026 (Red Católica).– El Cardenal y Secretario de Estado del Vaticano presidió la Eucaristía en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, desde donde hizo un llamado a la nación mexicana.

El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, presidió la Eucaristía en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, desde donde hizo un llamado a la oración, la reconciliación y la paz en México.

La Santa Misa de este miércoles en el Tepeyac fue parte de su agenda de actividades en México, como parte de una visita de tres días en los que se reunió con autoridades civiles, con el Diálogo Nacional por la Paz y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Acompañado por Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico en México; y Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, Secretario General de la CEM; entre otros obispos y sacerdotes de la Diócesis de Torreón, el Cardenal Pietro Parolin transmitió la bendición del Papa León XIV y expresó su cercanía a todos los mexicanos.

En su homilía, el representante de la Santa Sede resaltó la presencia de María, el testimonio cristiano y la oración como camino hacia la paz; Además, hizo referencia a la realidad en México, especialmente a las madres buscadoras, violencia y migrantes.

  • La Virgen de Guadalupe, signo de esperanza

Pietro Parolin explicó que este 5 de agosto, día de su visita a la Virgen de Guadalupe en México, coincide con el día del aniversario de la dedicación de la Basílica Papal de Santa María la Mayor en Roma, y ​​ambos comparten el mismo mensaje: la cercanía de María.

“La verdadera unidad entre ambas historias no reside en las flores, sino en la presencia de la Virgen que nunca deja de mostrar su cercanía y preocupación por sus hijos”, dijo al mostrar a la Virgen de Guadalupe como signo de esperanza en medio de la realidad que atraviesa México.

El Cardenal Pietro Parolin mencionó en su homilía a las madres buscadoras, de quienes externó su reconocimiento y perseverancia: “Su ejemplo resuena con especial fuerza aquí en México donde tantas madres siguen buscando con firmeza y fe a sus hijos desaparecidos”.

Desde el Tepeyac, el representante de la Santa Sede recordó la voz de la Virgen María: “No estoy yo aquí, que soy tu madre”, como signo de consuelo para un pueblo herido, la unión intercultural y la construcción de la paz.

“Su ejemplo nos desafía a estar presente también para los necesitados, los marginados, los migrantes y los extranjeros”, dijo al recordar el ejemplo de san Juan Diego y que Dios realiza grandes obras mediante las personas humildes.

  • Oración y paz
  • “Un testimonio fiel de la verdad del Evangelio puede transformar corazones y, por lo tanto, transformar el mundo”, externó para recordar que todo bautizado está llamado a evangelizar: “Cada uno de nosotros está llamado a dar ese testimonio en nuestros hogares, nuestras familias, nuestros lugares de trabajo y en la esfera pública y cívica”.

Pietro Parolin aseguró que la oración no es opcional en la relación con Dios, y es a través de este medio por el que nace la paz, pues la reconciliación comienza en el corazón. «Cuando el Señor habla de darnos su paz… habla de algo que solo se encuentra en la oración. Un verdadero fruto de la oración es esa paz interior que viene de lo alto».

“Desde el Tepeyac… María de Guadalupe nos invita a una escuela de oración donde la lección que nos enseña es la pacificación de los pueblos y la reconciliación entre hermanos y hermanas”, concluyó. (Red Católica) 

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