Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
La tradición sitúa esta devoción a Nuestra Madre Santísima en el Monte Carmelo, lugar de ancestral y rica historia eremítica, que tuvo su amparo en la Virgen María. En este monte el profeta Elías vivió con esperanza la vuelta del pueblo de Israel al Dios de la vida, después de haberse apartado de Él. Más tarde, además de su discípulo San Eliseo, numerosos ermitaños moraron en las oquedades de la montaña llevando vida ascética.
Los carmelitas fueron secundados por sucesivas generaciones de monjes en los siglos II y III d.C. Tomando el testigo que dejaron estos venerables hombres de Dios, la Orden de los carmelitas, cuyo origen se halla en las laderas del monte, ha difundido la veneración por la Virgen del Carmen por todo el mundo, especialmente en los lugares donde fueron estableciéndose a través del tiempo.
Se cuenta que cuando los sarracenos invadieron el Monte Carmelo, y los carmelitas se vieron obligados a abandonar el lugar, entonaron la Salve Regina a la Nuestra Señora, y Ella se les apareció súbitamente asegurándoles que sería su Estrella del Mar.
La festividad de hoy se conmemora porque un día como éste, pero del año 1251, Nuestra Madre Santísima, rodeada de Ángeles, se le apareció a San Simón Stock general de la Orden y le hizo entrega de su escapulario, diciéndole: «Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno».
