Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

La amenaza de la eutanasia en México ya no avanza por un solo frente.

Mientras la llamada «Ley Trasciende» sigue buscando legalizar la eutanasia a nivel federal, la Suprema Corte de Justicia de la Nación acaba de admitir un caso que podría abrir la puerta para derribar las prohibiciones actuales sobre la eutanasia y el suicidio asistido.

Y eso no es todo. En la Ciudad de México, activistas ya están recolectando firmas para impulsar una iniciativa ciudadana que busca legalizar la eutanasia a nivel local. Legisladores, activistas y ahora incluso los tribunales están empujando en la misma dirección.

Por eso esta campaña es más importante que nunca. No podemos permitir que la respuesta al sufrimiento sea la muerte. Necesitamos más cuidados paliativos, más acompañamiento y más apoyo para quienes atraviesan momentos difíciles, no leyes que normalicen terminar con la vida. Sigue compartiendo esta petición.

  • La batalla apenas comienza.
  • En México, la muerte está a punto de volverse política…

El próximo 28 de octubre, el Senado discutirá la llamada Ley Trasciende: una propuesta que, con palabras dulces, pretende legalizar la eutanasia y el suicidio asistido en todo el país.

Dicen que es una “muerte digna”. Pero el dolor no se resuelve eliminando a quien sufre. Eso no es compasión: es rendirse ante el sufrimiento y abandonar a los más frágiles justo cuando más necesitan acompañamiento, atención y consuelo.

Miles de mexicanos enfrentan enfermedades terminales sin acceso a morfina, sin atención psicológica, sin cuidados paliativos. Y en lugar de invertir en hospitales, médicos y programas de alivio del dolor, el Estado propone la muerte como una salida rápida.

¿Puede llamarse libertad para elegir morir cuando el sistema no ofrece otra opción? ¿Cuántos ancianos o enfermos se sentirán una carga y pensarán que lo mejor es desaparecer?

  • Esa no sería una decisión libre, sino una consecuencia del abandono.

Nos dicen que esta ley es un acto de humanidad. Pero la humanidad no se mide por la rapidez con la que eliminamos el sufrimiento, sino por nuestra capacidad de acompañar a quien sufre.

La verdadera compasión no acorta la vida: la llena de sentido hasta el final. No acelera la muerte: alivia el dolor y sostiene la esperanza.

México no necesita una ley para morir. Necesita razones para vivir atención hasta el último instante con dignidad, rodeado de cariño y cuidado.

En países como Bélgica o los Países Bajos, la eutanasia comenzó con límites “estrictos”. Hoy se aplica a personas con depresión o adultos mayores “cansados ​​de vivir”. Lo que empezó como una excepción se volvió costumbre. Y si eso pasó en naciones con sistemas de salud sólidos, ¿qué podríamos esperar en México, donde la desigualdad y la falta de recursos son el pan de cada día?

Si permitimos que esta ley avance, enviaremos un mensaje devastador: que hay vidas que ya no valen la pena vivir.

Pero la verdadera libertad no está en elegir morir, sino en poder vivir sin dolor, acompañado y con esperanza.

México necesita políticas que fortalezcan los cuidados paliativos, capaciten a los médicos e impulsen hospicios que apoyen a las familias. Eso sí es dignidad. Eso sí es humanidad.

  • Antes de que esta iniciativa llegue al pleno, tenemos que alzar la voz.

Firma ahora para pedir al Senado que rechace la Ley Trasciende y defienda una cultura que cuide, alivie y acompañe —no una que abandone.

Porque la verdadera compasión no mata: cuida. Y un país que cuida, nunca renuncia a la vida.

https://www.citizengo.org/es-mx/lf/16742–no-a-la-eutanasia-en-m%C3%A9xico–firma-para-detener-esta-iniciativa-de-muerte?utm_medium=social&utm_source=wa&utm_campaign=es_mx-

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