Diversos líderes de la Iglesia en Europa han denunciado la escalada de violencia en Oriente Medio y lanzado un urgente llamado a la paz.
En nombre de la Iglesia en el continente, el presidente de la Comisión de los Episcopados de la Unión Europea (COMECE), Mons. Mariano Crociata, ha expresado su “profunda preocupación” por esta “grave crisis”.
En un comunicado difundido este 4 de marzo, lamenta que la situación “representa un nuevo debilitamiento del orden internacional basado en reglas y un continuo desprecio por el derecho internacional”.
Una tragedia de proporciones inmensas
El prelado lamentó asimismo que se recurra a la violencia en lugar de potenciar los esfuerzos diplomáticos y advierte que la lógica de la venganza “corre el riesgo de alimentar una espiral de violencia, poniendo en peligro la estabilidad regional y global, y pudiendo conducir a una tragedia de proporciones inmensas”.
En línea con el llamamiento del Papa León XIV para detener las armas, instó también a la Unión Europea “a mantenerse unida y a renovar su vocación como proyecto de paz”.
En este contexto, instó a promover una desescalada entre todas las partes involucradas, “relanzando los esfuerzos diplomáticos y defendiendo coherentemente el derecho internacional, incluyendo el ámbito de la no proliferación nuclear”.
Asimismo, animó a la UE a tomar todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos, tanto los presentes en la región de Oriente Medio como aquellos que viven en su territorio.
“Oramos para que las armas guarden silencio en toda la región de Oriente Medio. Que se abra un nuevo capítulo para el pueblo de Irán y la región, que les permita emprender un camino hacia un futuro pacífico, marcado por el respeto a la dignidad humana y a los derechos humanos fundamentales”, instó.
Ningún líder político “tiene la autoridad para desatar la guerra a su antojo”
Desde la Conferencia Episcopal Irlandesa, los obispos lamentan la “guerra injusta” y la “pérdida de vidas inocentes”. Remarcan que “la guerra es completamente destructiva” y denuncian que ningún líder político “tiene la autoridad para desatar la guerra a su antojo”.
Instan en este contexto a que la “diplomacia internacional trabaje por la paz basada en la justicia” y aseguran sus oraciones por las vidas inocentes “que se han perdido y por todas las personas y familias que cargan con heridas y traumas”.
“Que las voces de odio sean reemplazadas por una política dedicada a defender la dignidad otorgada por Dios a cada persona humana, el bien común y la solidaridad con los necesitados”, expresan los obispos irlandeses.
“No podemos permanecer en silencio”
La Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) —que representa a más de 1.900 congregaciones de mujeres religiosas consagradas en el mundo—, ha invitado a la oración, al ayuno y a la acción por la paz.
Desde la UISG han convocado para el próximo 6 de marzo un momento de oración internacional para orar por las víctimas y el cese de la violencia.
Recuerdan en este contexto que “la paz no es una abstracción, sino una necesidad humana fundamental negada a millones de personas”.
