Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Presentación a la conversión sinodal en la Iglesia es un proceso que implica caminar juntos como Pueblo de Dios, escuchar a cada persona y reconstruir lo que hemos destruido o debilitado.
La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.
Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza.
Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él, el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.
A lo largo del recorrido del Sínodo, surgió la llamada a ser una iglesia capaz de alimentar las relaciones: con el Señor, entre los varones y mujeres, en las familias, en las comunidades, entre toda la creación.
Con sencillez ofrecemos cinco reflexiones que nos ayuden a poner atención en las distintas relaciones y a reconstruirlas desde el amor.
La Cuaresma será una oportunidad para convertirnos y reconciliarnos unos con otros.
Haciendo uso de la gran riqueza de la Lectio Divina, hemos tomado su esquema y propuesto cada reflexión en cinco puntos:
- Invocamos al Espíritu,
- Escuchamos la Palabra,
- Meditamos la Palabra,
- Hacemos nuestra la Palabra,
- Agradecemos el don de la Palabra.
Confiamos en la creatividad que el Espíritu de Dios brinda a cada evangelizador, para que este subsidio se adapte a la realidad de cada una de nuestras comunidades.
+ Monseñor Gonzalo Alonso Calzada Guerrero, Obispo de Tehuacán, responsable de la Dimensión Episcopal ABPL
