Por Juan Carlos Martínez Suárez/PATRIA & LIBERTAD

La persecución religiosa en Santiago Tuxtla Veracruz

La Cristiada – Una historia silenciada

El recuerdo que mi madre Teresa Domínguez Domínguez me contó hace años, había quedado guardado, inerte en le memoria mía, nacida en el año de 1945 no conoció ese acontecimiento, pero mi abuela Ricarda Domínguez le transmitió parte de esa vivencia.

El recuerdo se reactivó, cuando escuche un podcast en youtube “que no te la cuenten” (QNTLC) del padre argentino Javier Olivera Ravassi que explicaba la guerra cristera en México, y cómo fue que llego a estas tierras mexicanas para visitar los sitios cristeros, encontrándose con la sorpresa que el grueso de la población no sabía ni conocía sobre la persecución religiosa llevada a cabo a partir del año 1926 en nuestro territorio.

Entonces recordé aquella vez cuando le pregunte a mi madre como había conocido a mi padre Odilón Martínez Seseña; platicándome que este, llego como policía de la comandancia móvil a Santiago Tuxtla, comandancia ubicada cerca de la Iglesia de San Diego en el barrio del mismo nombre, ahí en la parte de atrás donde viven ahora la familia Robles se encontraba dicha comandancia.

Después del cortejo como novios, y que era a través de recados porque la abuela no la dejaba “noviar”, decidieron allá por el año de 1964 hacer una vida juntos; a la pregunta si se habían casado o que habían hecho, ella contesto que en ese tiempo casi no venían los sacerdotes, así que solo se pararon frente a la Iglesia Sagrado corazón de Jesús y se tomaron de la mano como signo de permiso y bendición para la nueva etapa de sus vidas.

Entonces le pregunte porque no había sacerdotes, comentándome que no sabía, pero que también hubo un tiempo que “a los padres los perseguían para matarlos, eso me dijo mi mama Ricarda, andaban por las casas haciendo misas por las madrugadas”, tan solo recuerdo que me comento que la casa pasando el puente real, que esta enfrente (donde ahora es la tienda Coppel), ahí llegaba un sacerdote a celebrar a escondidas.

Esta pequeña historia me dejo con dudas, así que a personas mayores con las que platicaba siempre les pregunté por este acontecimiento, el cual no estaba registrado por ellos o sus familias; pensé por un momento dicho recuerdo se perdió de la memoria colectiva.

Sin embargo, hace unos días, le pregunte a doña Julita Castellanos Ruiseco sobre la persecución religiosa, quien de inmediato me platico que su padre Pablo Álvaro Castellanos Figueroa se casó a escondidas con Esther Ruiseco Martínez en el año de 1930, siendo la historia así: su papa Pablo mando a imprimir las invitaciones para la boda a realizarse en la Iglesia de San Diego, cuya celebración se llevaría a cabo a las 12 del medio día; sin embargo por la persecución que aun existía, la boda se celebró en casa de la sr. Paquita Castellanos a las 5 de la mañana, y con ello despistaron a quienes aplicaban la persecución.

La Persecución religiosa, llamada La cristiada  surge a partir de que el presidente mexicano de raza judía Plutarco Elías Calles promovió la separación de la Estado—Iglesia, aplicando la famosa “ley Calles” que suprimía el número de sacerdotes por habitantes y expulsando a los de origen extranjero, llegando con ello a suprimirse el culto religioso, ocasionando el levantamiento de los feligreses, los cuales fueron llamados: los cristeros.

Buena parte de los historiadores e investigadores coinciden que las negociaciones entre el Vaticano y el Gobierno mexicano, conocidos como “los acuerdos” señalaba el compromiso de no ahondar, investigar o hablar sobre la persecución religiosa, lo que llevo casi al desconocimiento de la Cristiada. Fuente tomada del Dr. Carlos Alberto Martínez Domínguez

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