Por Norma del Socorro Álvarez Ledesma/ PATRIA & LIBERTAD
Padre Jesús Méndez Montoya: el sacerdote que murió por proteger la Eucaristía
Era un hombre sencillo, de voz suave y mirada firme. El padre Jesús Méndez Montoya nació en Tarímbaro, Michoacán, y durante años fue párroco en Valle de Santiago y San Julián, en tiempos en que confesar y celebrar misa se había vuelto un acto prohibido.
Pasaba largas horas en el confesionario. Atendía a los pobres, enseñaba catecismo a los campesinos y acompañaba a los que vivían con miedo.
En 1928, durante los años más duros de la Guerra Cristera,
soldados federales irrumpieron en su iglesia. Buscaban a los cristeros, pero en el altar encontraron lo más sagrado: un copón lleno de hostias consagradas.
El padre Jesús, sabiendo lo que venía, pidió una sola cosa:
“Permítanme consumirlas antes de morir.”
Los soldados se lo concedieron.
De rodillas, el sacerdote comulgó las hostias una a una, en silencio, hasta vaciar el copón. Luego fue fusilado frente al altar.
Murió el 5 de febrero de 1928,
y fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en el año 2000, junto a otros mártires de la Cristiada. (Crédito de la imagen, a quien corresponda).
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